viernes, 12 de diciembre de 2014
Fogata en La Plata
jueves, 27 de noviembre de 2014
Esto huele raro
No? Entonces pasen primero por el post me tapó el agua y después seguimos.
Listo? Bueno, no van a pensar que eso fue lo único que me pasó en mi primer departamento, el agua fue solo el comienzo y como si las fuerzas naturales estuvieran en mi contra, ya pasamos por el agua, ahora vamos al aire...
Siempre fui victima del "hágalo usted mismo" hay cosas que me parecen tan básicas que no se me ocurre tener que pagarle a alguien para que las haga.
Eso sin incluso tener la menor idea de como hacerlo pero no importa, recién mudado no estaba para andar pagando servicios ajenos.
El departamento tenía una cocina totalmente desvencijada que, con el tiempo y después del lavarropas famoso, pude cambiar.
Entregan la cocina nueva, algo básico pero al lado de lo que había era un lujo.
Vieron que no es como la tele, que la desembalas, a lo sumo armas una base, la enchufás y listo.
En este caso requería algún tipo de conocimiento extra, ni hablar de un gasista matriculado.
Yo soy el terror de los ferreteros, siempre voy a pedir el coso del cosito que va adentro del pituto que enchufa en la otra parte del chuflo de la pared.
Cuando logro aprender un termino sobre lo que necesito, parece que en la puerta antes de entrar me borraran la memoria de golpe porque no hay caso. Cuando puedo llevo el repuesto roto pero muchas veces no lo tengo.
Otro error enorme que cometí muchas veces para no pasar esa vergüenza es comprar en autoservicios como Easy.
Tremendo Error! Porque de esa forma no solo no se el nombre de lo que necesito sino que además ni se si lo que estoy llevando es lo adecuado!
Y a veces algo que parece mínimo puede llegar a costarte la vida.
Esa vez fui a un Easy y compre un caño largo flexible para que me permitiera desplazar la cocina hacia adelante cuando necesitara limpiar. Además ya venía con las roscas para ajustarlo en las dos puntas. Muy ingenioso no?
Compré incluso cinta de teflón que hasta el día de hoy no tengo idea si se usa para gas pero yo le puse también.
Quedó hermoso, prolijo, funcional. Todo perfecto
Todo menos un pequeño detalle.
La conexión perdía gas en cantidad.
Si la cocina no estaba en uso y dejaba la llave de paso abierta, era como abrir bajito una hornalla sin prender el fuego.
Cual fue la solución? El Matriculado? Jamás!
Si no la usaba cerraba la llave de paso y listo!
Total la cocina tenia una arriba y no me afectaba el funcionamiento del calefón.
Un sábado estaba solo en casa mirando la tele y tenía para comer una Sibarita. Los que no vivieron solos posiblemente no la conozcan ese famoso salvavidas del soltero, es una pizza a la piedra congelada lista para meter en el horno y de las mas ricas del rubro.
Para hacerla, simplemente hay que pre calentar el horno unos diez minutos y después se pone no se si otros diez o algo parecido.
Bueno, prendo el horno rápido para no perderme parte de la película que estaba mirando y vuelvo a sentarme hasta que pasen los 10 minutos.
Siempre me pasa que el pre calentado del horno termina siendo una hora porque me engancho con otra cosa y como no se quema nada suele quedar un buen rato hasta que lo uso.
Esta vez parece que inmediatamente que lo prendí el horno se apagó.
La cocina tenía esa famosa válvula de seguridad salva vidas pero al cortar el gas en uso, empezó a salir por la conexión.
El siguiente recuerdo que tengo es que alguien golpea la puerta sin tocar el timbre y me despierta, yo había quedado sentado mirando la tele y me dormí evidentemente por el gas que venía de la cocina.
Era mi vecina para preguntarme si pasaba algo porque sentía mucho olor a gas.
No, nada contesté e inmediatamente cerré la llave de gas y abrí todas las ventanas que estaban obviamente cerradas por el frío.
Con el tiempo me enteré que el caño flexible que le puse era de agua, ese que se usa para conectar la pileta del baño o un bidet por ejemplo.....
La verdad me asusté mucho y si algo aprendí es que las cosas, para que estén bien hechas, las tiene que hacer gente que sepa.
Es por eso que al día de hoy en mi casa las cosas siguen funcionando mal......
viernes, 7 de noviembre de 2014
Piloto automático
Acabo de cumplir 10 años de conductor (de vehículos, a la tele ya no llego) y eso me hizo recordar el proceso de aprendizaje y las primeras experiencias al volante.
No hace falta hacer mucha cuenta, empecé a manejar de grande porque nunca tuve como prioridad tener un vehículo, de chico era esos a los que solo le dejaban lavar el auto detrás de la atenta mirada de papá, no vaya a ser que raye la pintura pasándole el cepillo con jabón...
Tenía menos posibilidades de que me prestara el auto que de ser piloto de la NASA. De enseñarme a manejar ni hablar.
Hice un intento cuando estudiaba en la UBA, yo le enseñaba matemática a una compañera y ella me enseñaba a manejar en un 147.
Algo aprendí, sobre todo las señas que tenía que hacer cuando me quedaba parado con el auto sin poder arrancar...
Una vez me quedé en el medio de una avenida que venía cruzando y fueron tales los nervios que tuve que cambiar de lugar para que ella terminara de cruzar la calle. Es super humillante la acción de cambiar de asiento mientras todos tocan bocina y gritan barbaridades sin parar.
Después de esa experiencia no volví a intentarlo, no porque no me gustara, sino porque pensaba que sacar el registro para no manejar no tenía mucho sentido.
Una vez que me mudé, ya no tenía ni posibilidades de comprarme un auto, así que no me ocupé mas del tema.
Muchos años después empecé a trabajar en un emprendimiento familiar, una agencia de alquiler de autos sin chofer, en ese momento ya era determinante que tuviera registro.
Prolijamente hice el curso, fueron pocas clases porque de tanto mirar se ve que algo iba quedando y una vez superado el temita del juego entre embrague y acelerador para arrancar, el resto fue solo.
Manejar es como aprender idiomas, hay un momento donde todo lo que tenias que pensar para que salga empieza a ser automático y ahí es cuando te relajás.
Llegar a ese maravilloso punto me costó bastante porque en mi caso, cada vez que subía a un auto era distinto al anterior, eso hacia que nunca lograra acostumbrarme y además tuviera siempre la presión de conducir un auto que no era mío.
La primera entrega fue en un hotel de la zona, nosotros teníamos la agencia en Palermo Top (un día voy a pasar mi clasificación de las zonas de Palermo) y tenía que ir muy cerca de la Rural.
Yo estaba transitando esa etapa del manejo en la que si miras al costado vas con la vista y con el auto también, así que estaba duro mirando para adelante concentradísimo.
Salí del garaje (subsuelo) perfecto, la zona muy transitada, sin aparentes problemas.
Todo comenzó cuando para relajarme quise prender la radio. El auto de la ocasión era un Gol 5 puertas. Ese auto tenía el stereo sin frente desmontable y la particularidad de una perilla giratoria prominente de volumen y encendido. Estaba clarísimo que si miraba el stereo me iba a ir para la derecha con el auto y eso no era una opción. Decidí entonces ir dando manotazos hasta lograr dar con la perilla y apretarla.
Me costó unas cuantas cuadras lograrlo y ojalá no lo hubiera hecho porque la radio arrancó a todo volumen, me dió el susto de mi vida y casi termino estrellado contra un auto estacionado.
Rápidamente comencé a darle cachetazos a la perilla para girarla hacia la izquierda y bajar el volumen.
La imagen era de un tipo transitando por las cañitas, mirando fijo al frente con pánico y escuchando cumbia a todo volumen, mientras le pegaba a algo que no estaba muy claro que era.
Cuando llegué estaba todo transpirando y obviamente sin posibilidad de prender el aire....
Pensé que si había sobrevivido a ese día nada iba a lograr alterarme los nervios de semejante manera.
Hasta que tuve que hacer una entrega en el microcentro y se me ocurrió ir por Alem. Era más directo pero no tuve en cuenta que al doblar a la derecha desde Alem hacia el lado de la 9 de Julio las calles tienen una pendiente pronunciada hacia arriba.
Estuve 15 minutos en la primera cuadra, en un embotellamiento en subida a 45 grados.
Cuando me bajé del auto estaba agarrotado, me dolían las mandíbulas y casi tengo que limpiar el parabrisas del lado de adentro porque transpiraba poco menos que de punta.
La única ventaja era que por suerte esas experiencias las pasaba siempre sólo y no quedan testigos de mis reacciones.
Ni de esas ni de tantas otras que ni por acá quiero recordar....
lunes, 3 de noviembre de 2014
Reponerse de la reposición
Y cuando nos acordamos seguramente nos sonreímos, eramos de terror o no?
Bueno puede ser que no, simplemente estaba buscando algo de complicidad para no sentirme tan desastre por mi primera experiencia.
Primero obviamente hice changas, vendí libros, fui cobrador del club de jubilados del barrio presidido por mi abuela, etc.
Pero el primer trabajo formal y registrado fue en el Carrefour de Quilmes, en Av La Plata.
Creo que caí en una consultora por un aviso, me tomaron sin mirarme (si lo hubieran hecho jamás hubiera quedado) y a los pocos días y un par de análisis después estaba trabajando.
El Hipermercado hacía muy poco que había abierto, era una novedad en la zona (no había ninguno tan grande) y por suerte yo vivía a 20 cuadras. Con la bicicleta llegaba en menos de 10 minutos.
El primer día me dan un uniforme impecable que me quedaba enorme y como repositor me asignaron al sector de almacén.
Nada tremendo pensé, hasta que caí en la cuenta que el sector estaba subdividido y que me había tocado ir a bebidas.
Este trabajo lo tomé para el verano que iba desde el fin del secundario hasta que empezara la universidad en La Plata, o sea que estaba en esa maravillosa etapa de físico estilo larva, que no pasaba los 55 kilos ni pesandome después de comer una parrillada para 4.
El estado físico es muy importante para graficar lo complicado que era para mi arrastrar con una zorra un pequeño contenedor metálico con unas 300 botellas de dos litros de agua mineral. Con el agua es fácil calcular el peso, cada litro es un kilo, asi que estaba trasladando unos 600 kilos sin contar la estructura que las contenía ni que en esa época, Villa del Sur por ejemplo hacía esas promos de 250cc gratis agregados, que para mi significaban sumar 75 kilos...
Nunca había prestado atención que en lugar de reponer las botellas y acomodarlas, en algunos hipermercados directamente "estacionan" en la góndola esos super changos ya cargados.
La zorra es como una patineta con manija larga que engancha estos changos para poder trasladarlos, eso lo hacia mas fácil pero mi problema básicamente era arrancar.
O caí bien dentro del grupo o mi cara de desesperación era extrema porque la mayoría me daba una mano. Me empujaban hasta que agarraba algo de envión y me las arreglaba. El depósito era tan grande como el hipermercado, la única diferencia era que la mercadería estaba en góndolas altisimas y embalada, como en los mayoristas. Yo iba por esos pasillos tironeando de la zorra y con alguno que me ayudaba si se frenaba o tenia que doblar.
Hasta ahí todo bien, cuando salía al salón era el problema, porque el piso resbalaba mejor pero no tenia nadie que corrija mi trayectoria o me ayude a doblar.
Todavía debe haber gente comentando que una vez fueron al super y vieron un pibe tipo alambre tratando de mover un pequeño contenedor de agua que pesaba como tres luchadores de Sumo apilados.
Trabajaba de dos de la tarde hasta que las velas no ardan, el salón tenía que quedar todo completo una vez pasada la hora de cierre, normalmente nos íbamos alrededor de las doce de la noche.
Después de mi primer día me dolían hasta las ganas de vivir.
Mover una ceja era una tarea titánica y el viaje en bicicleta dejó de ser de menos de diez minutos.
Como vieron que la zorra y yo no eramos grandes amigos, muy amablemente me llevaron a la parte de vinos en el depósito y mientras uno de los chicos, que evidentemente era mas hábil que un mono, se colgaba de los estantes altos para sacar cajas de botellas, yo tenía que recibir las cajas que iba tirando desde arriba.
Si, cajas de 6 botellas de vino. Ahí duré un rato, hasta la tercer caja rota mas o menos.
Para el cuarto día se les empezaba a complicar encontrar un lugar para ponerme.
Decidieron que fuera a la parte de envases. Vieron esas hermosas maquinitas donde uno pone las botellas y al terminar le da un ticket con el total? Bueno, atrás de eso hay un pobre ñato sacando botellas de la cinta y ubicándolas en los cajones que corresponda según marca.
En la época que me tocó hacer eso, en lugar de la máquina había una cajera. Y gracias a dios porque cuando se me atascaba la cinta por no dar a basto ella me daba una mano.
El primer día anduve bastante bien, era viernes, pero el sábado fue una catástrofe.
Había dos cintas receptoras y yo estaba solo atrás. Era imposible lograrlo. En el fragor de la lucha, mientras las chicas me ayudaban, intenté subir un cajón lleno de envases de cerveza a lo mas alto de una pila y al inclinarlo para llegar, se cayeron las botellas alrededor mío explotando todas juntas. Ademas de rodeado de vidrios rotos, terminé bañado por el resto de cerveza que había en cada una de las botellas. Fue como si a propósito me tirara un baldazo de agua por la cabeza, no tanto en cantidad de liquido pero con un olor tremendo.
A pesar de todo me siguieron dejando, al día siguiente se me cayó un lente de contacto entre los cajones mientras acomodaba.
Imaginen un grupo de repositores que en su vida habían visto un lente de contacto, buscando en el piso algo que yo les indicaba como un círculo de gelatina transparente. Por suerte apareció, pero a esa altura ya era visto como un tipo muy raro
Los francos eran rotativos y yo llegué a trabajar 10 días antes de tener el primero.
Dormí todo el día y no pude volver a levantarme, ni llegar a la bicicleta, ni hablar de volver a ir.
Diez días fue lo que resistió mi cuerpo
Ni uno más.
A pesar de haberlo intentado, la naturaleza me demostró, ya desde ese momento, que el trabajo físico no era para mi. Eso pensaba mientras volvía de la consultora con mi cheque de cien pesos en el bolsillo, sin saber que varias veces me iba a encontrar en situaciones similares...
domingo, 26 de octubre de 2014
La milanesa traicionera
En la famosa casa de La Plata viví solamente un mes, pero me pasaron tantas cosas que da la sensación que hubiera estado un año.
Ya comenté el incidente con la cocina en el post estoy al horno y a eso se suma, en el mismo lugar un accidente que no me resultó tan caro pero fue mucho mas trabajoso.
Increíblemente me mudé a esa casa justo cuando empezaban las vacaciones de invierno, así que mucho con respecto al estudio no me sirvió y para la convivencia tampoco porque mis dos compañeros se volvieron a sus respectivas casas maternas hasta que retomaramos las cursadas.
En resumidas cuentas me quedé solo en una casa antigua en La Plata en vacaciones.
No tenía cerca a ningún amigo salvo los que me había hecho en la facultad, que normalmente son originarios de otras localidades, o sea, estuve solo durante gran parte de ese mes.
Y creo que es por eso que me pasaron tantas cosas, un segundo cerebro, en lo posible más pensante, me hubiera ayudado muchísimo.
Los fines de semana viajaba a Quilmes para lavar la ropa y por lo general los domingos volvía con algo de comida materna.
Ese domingo volví con milanesas, pero crudas porque eran muchas y la idea era que duraran.
Gratis no me salieron, como yo no había freído nunca, me comí una lista interminable de recomendaciones de como hacer para no quemarme, para que no salte aceite, etc.
A pesar de que me fastidiaba con los concejos, como realmente nunca me había acercado a una sartén con aceite hirviendo, decidí respetar cada una de las indicaciones.
Ya de arranque descubrí que era todo un desafío porque la única sartén disponible en la casa tenía la base bombeada (al apoyarla sobre la cocina se balanceaba) y no tenía mango, solo le salía un palito finito de tres centímetros de largo.
Esa sartén terminó ocupando un papel importante de mi mes en La Plata, casi protagónico diría.
Eramos ella y yo, ya notaba que al ponerle el aceite, aunque sin prender la hornalla, se sacudía bastante al tocarla, no me imaginaba como iba a ser mientras pusiera o sacara una milanesa...
Prendí el fuego con fósforos, arriba del extractor había un Magiclick pero nunca me gustaron, es imposible que prenda al primer intento.
Esperé un ratito para poner la primer milanesa, mi madre me había prohibido terminantemente que hiciera la prueba de la gotita de agua porque podía saltar el aceite para cualquier lado.
Respiré hondo, pinché la primera y la ingresé en el aceite de un solo movimiento, muy seguro.
La sartén se balanceó levemente, como desafiante.
Había tenido la precaución de no llenarla mucho por las dudas. Y había sido una buena idea.
Estaba orgullo de mi mismo, lo estaba logrando, las pinchaba y sacaba sacudiendolas apenas, para eliminar el resto del aceite.
De fondo silencio, era un quirófano, sólo se escuchaba el ruido de la fritura.
Terminé increíblemente sin accidentes y muy satisfecho me senté a comer.
Era lunes al mediodía, no me acuerdo que estaba viendo en la tele pero es muy probable que fuera un noticiero ya que no teníamos cable. De hecho en ese momento casi nadie tenía.
Eran las milanesas más ricas que comí en mi vida, condimentadas con la victoria lograda.
Ya distraído, mirando la tele, siento un estruendo a mis espaldas.
Imaginé el motivo pero no quería mirar...
Obviamente no vi lo que pasó, pero voy a contar lo que supongo por la evidencia desparramada en la escena del crimen.
Como si los espíritus de Newton y la dueña de casa recientemente fallecida conspiraran en mi contra, el famoso Magiclick deslizó por la pendiente del extractor y pegó exactamente en los únicos tres centímetros de mango de la satén que había quedado orientado hacia afuera.
El resto es pura física, la satén cayó boca abajo en el piso de la cocina....
Por suerte ya no estaba muy caliente, pero el piso de esa casa muy antigua era de esas baldosas que, no se si por los años o la moda del momento, no tenían esmalte, eran porosas.
Creo que si en esa época hubiera existido Míster Músculo y hubiera venido a ayudarme, hubiera salido despavorido ante el nivel del desastre.
Me costó dos días sacar todo el fondo de migas de pan rallado fritas. Y muchos más para tratar de que la mancha se disimule un poco y que el piso deje de estar resbaloso....
Puede que ahora haya alguien viviendo en la zona de 36 y 16 que esté entendiendo el por qué de esa mancha......
viernes, 10 de octubre de 2014
Cortocircuito
Era una zona convulsionada y ruidosa, igual que yo en ese momento, así que mejor imposible.
Décimo piso B, con vista al costado, orientado a Plaza Congreso.
Era tan buena la acústica que en esa época yo tenía registro de todas las protestas y marchas en la zona aunque fueran 5 personas con un bombo.
Amaba ese departamento, estaba en el centro de todo y tenía el Gaumont a tres cuadras, iba solo al cine cuando se me daba la gana, llegué a ir hasta en ojotas.
En esa época cuando mis viejos se iban de vacaciones, mi hermana se venía a vivir conmigo para no quedarse sola en la casa.
Cuando yo era mas chico y me tocaba quedarme, la verdad es que no se me ocurría irme para otro lado, lo que no significa que esté bueno dormir solo en una casa siendo chico pero bueno, la llenaba de gente y listo!
Ella prefería venir conmigo y aprovechábamos para ponernos al día.
Ese año en particular fue en febrero y nos tocó una ola de calor arrasadora, tanto que ni en el décimo piso corría una gota de aire. Era sofocante, el ventilador movía frenéticamente el mismo aire caliente que daba vueltas por todos lados como retroalimentándose....
Yo trabajaba todo el día así que ella quedaba en casa y nos juntábamos a la tardecita.
Un día llego de trabajar y estaba cortada la luz, después de hacer diez pisos por escalera me entero que el corte era reciente.
Unos minutos después volvió y decidimos ir al supermercado porque ya no quedaba nada para comer en casa.
Mientras caminabamos notamos que una zona grande de los alrededores seguía sin luz y estábamos felices por haber quedado fuera de eso. Llevaba cosas para subsistir por lo menos una semana, si no más, y mientras estábamos comprando veíamos a la gente como hormigas vaciando la góndola de velas. No dejaron ni una.
Volvimos a comentar entre nosotros la suerte de no estar en esa situación.
Cuando llegamos a la puerta del edificio el horror, no había luz. Y nosotros estábamos cargados de bolsas que incluían cosas que en su mayoría eran de heladera y ni una vela.
Sin contar que en un departamento de soltero es imposible que el ocupante tenga la precaución de tener un cajón lleno de velas.
Comimos en el balconcito, iluminados por la luna y las estrellas y nos fuimos a dormir con la idea de que al otro día todo iba a mejorar.
Era difícil conciliar el sueño con los treinta grados que hacia a la madrugada, es increíble como en esos momentos extrañaba hasta el ventilador del que me había estado quejando hasta horas antes.
Pero no sucedió.............
La última vez que pude bañarme fue a la mañana siguiente porque para el mediodía ya el edificio no tenía agua.
Quizás algunos recuerden el corte de la subestación Azopardo y quizás recuerden también la cantidad de días que duró, yo nunca lo voy a olvidar.............
A la noche del segundo día mi hermana ya era un gato enjaulado y había que estar muy urgido para decidir ir al baño porque la canilla mas cercana para cargar un balde estaba a diez pisos por escalera.
Adoptamos una rutina increíble:
Inmediatamente después de despertarnos, bajábamos y caminábamos tres cuadras hasta un M´c Donalds para ir al baño y cepillarnos los dientes, desayunábamos ahí y después volvíamos al departamento, yo pasaba para levantar el traje e irme a la casa de mi tía, que me quedaba a mitad de camino del trabajo, para bañarme y después seguir para la sucursal del banco.
Era un glamour viajando en subte en pantalón corto, remera y ojotas con un bolso enorme y el porta trajes.
Mientras tanto la zona era un polvorín, ya de por sí históricamente se usaba para protestas así que imaginen lo que eran los habitantes del barrio que tenía un máster en marchas y manifestaciones vistas por la ventana.
Nos movíamos al compás del estruendo de decenas de grupos electrógenos funcionando al mismo tiempo.
Las dos esquinas de mi casa estuvieron todas las noches durante diez días con gomas ardiendo en la calle, la gente paseaba a los perros con la correa y linterna. Era un esófago de lobo, porque en la boca, cuando se abre entra claridad, acá jamas.
Y la luz no volvía.
En los noticieros que veía en los bares, hablaba el vocero de Edesur que parecía que antes de salir al aire se clavaba dos Rivotril de 5mg. En ese momento en Telenoche estaban Mónica y Cesar (mis preferidos lejos) y se ve que tampoco tenían luz porque Mascetti estaba como que se lo iba a comer crudo al de Edesur que lo miraba mientra repetía como un mantra: estamos solucionando el tema, en las próximas horas se van a ver los resultados...... estamos solucionando el tema, en las próximas horas se van a ver los resultados...... estamos solucionando el tema, en las próximas horas se van a ver los resultados...... estamos solucionando el tema, en las próximas horas se van a ver los resultados......
El lo tenía ahí y le pegaba por todos nosotros, era nuestro desahogo. El infeliz de Edesur iba todos los días, se dejaba cachetear diez minutos y seguía su vida.
No quedó en pie ninguna oficina de la distribuidora en la zona, la gente rompió todo lo que tenia a la mano.
De hecho, hasta el día de hoy la casa central sigue revestida de chapa, como una protección medieval.
Y la luz no volvía.
Yo incorporé a mi hermana a la rutina diaria, por lo menos en el banco había aire acondicionado!
Imaginen por un momento que están en casa y a las tres de la mañana les da ganas de ir al baño, bueno ahora eso pero sin luz ni agua en un décimo piso. Se entiende?
El calor sofocante seguía y ni miras de llover, dormíamos con la ventana totalmente abierta y la persiana levantada, como buscando aire desesperadamente.
En medio de la noche de pronto un ruido ensordecedor y la pieza completamente iluminada, como si fuera de día
Me despertaba aturdido como en medio de una película de Rambo viendo como un helicóptero alumbraba todo el edificio con un reflector enorme....
Y después había que volver a dormirse.....
Me acuerdo que un día tenía un cumpleaños y volví en remis. El auto avanzaba por avenida Entre Ríos, cuando vió el corte adelante me consultó hasta donde era y le dije resignado:
Ahí donde está todo negro.....
Y la luz no volvía.
En un momento tomé la decisión de dejar la heladera como estaba y no volver a abrirla, yo soy de esos que se ponen muy muy nerviosos cuando alguien revisa a ver que hay adentro dejando la puerta abierta mucho tiempo, no hace falta que aclare mi neurosis por la cadena de frío, y ni hablar con la luz cortada.....
Me resistía a la sugerencia de mi hermana de irnos a vivir como refugiados a la casa de mis viejos porque yo trabajaba cerca de Puente Saavedra y Quilmes no me quedaba muy a mano para viajar todos los días.
Pero pero se me estaban terminando los argumentos.
Y la luz no volvía.
El portero a esa altura era una especie de espectro que subía y bajaba con baldes, sin parar, en el edificio vivía mucha gente mayor en los pisos altos.
Todo condimentado con el imparable ruido de los grupos electrógenos que no descansaban, ni dejaban descansar, ni un minuto.
Cuando empezó el segundo fin de semana decidí que ya era tiempo de huir de ahí. hicimos un bolso y nos fuimos sin mirar atrás.
Ese día pude sumarme al enojo de Cesar Masetti desde una casa en funcionamiento normal y tomando bebida fría.
Normalmente cuando uno se va de vacaciones y no queda nadie en la casa suele evitar que queden alimentos perecederos que puedan vencerse, es por eso que la casa estaba desprovista totalmente de esos víveres, pero agua fría había en cantidad.
Y un día la luz volvió.....
Después de once días de espera, se hizo la luz, preferí ya esperar que llegaran mis viejos de vacaciones para no trasladarnos nuevamente los dos a Capital.
Volví solo y lo primero que hice fue abrir la heladera, era un ecosistema completo, había nacido la vida en todo su esplendor, en maravillosos tonos de verde, por supuesto.
Decidí dejar que se refrigerara mientras me tomaba unos días para ver si la tiraba por el balcón o me animaba a limpiarla.
Regla número uno de los hijos cómodos: cuando dejas pasar el tiempo con algo fundamental, siempre aparecerá tu madre para ocuparse.
Dicho y hecho, se hizo cargo de la limpieza, lavandina en mano y santo remedio.
Hasta el día de hoy, siempre que se corta la luz me quedo pensando en esos días y sobre todo, en la heladera.......
Ah en favor de Edesur tengo que aclarar que nos indemnizaron y el chiste me cubrió dos meses de alquiler!
Vendría bien un cortecito de vez en cuando no?
martes, 30 de septiembre de 2014
Al servicio de la Patria
Estoy hablando del viejo y querido servicio militar.
Como cumplo años en enero no viví el sorteo con mis compañeros de secundario, me tocó al año siguiente.
Eso me dio la ventaja de presenciar la experiencia de otros sin presión, pero me sacó la contención de amigos en el momento que me tocaba a mi.
Los vi alegrarse y desesperarse casi por cantidades iguales, mi mejor amigo había zafado por número bajísimo y nunca supe como era el tema de la famosa revisación.
En el momento de mi sorteo estaba en un aula enorme en la Facultad de Exactas en La Plata cursando análisis matemático. La exposición teórica era por momentos delirante, siempre pensaba que si alguien entraba en el medio de la clase y miraba el pizarrón era imposible que se hiciera una idea de lo que estábamos viendo. Las clases eran de tres horas, con dos mas de practica después y llegaban a un grado de abstracción imposible de seguir.
En ese contexto estaba yo, sentado por atrás con el walkman y un auricular puesto para que no me agarren.
Obviamente no era el único, pero si había otros me tenía totalmente sin cuidado.
Muchos habían faltado pero yo prefería ese contexto para recibir la noticia.
Mi inconsciente trataba de negar el 838 que mi oído había escuchado, no tenía escapatoria.
Al día siguiente compro el diario, esperanzado de haber escuchado mal y la verdad es que no sirvió de mucho porque tampoco entendía las columnitas. A la terminación 830 le tocó el 838 o es al revés?
Cuando a casa llegó la carta con la citación se terminaron las dudas
Estaba en el horno con papas.
Y encima yo no tenia ningún conocido que me hiciera zafar como muchos que se pavoneaban contando que su papá era amigo de fulano o sultano y que eso les garantizaba que no tuvieran que preocuparse por el número obtenido.
Yo estaba solo pero decidido.
Bajo ningún punto de vista podía hacer el servicio militar.
Creo que nunca volví a tener un objetivo tan claro en mi vida.... (bueno si, pero no quiero sacarle dramatismo al momento...)
Como cualquier ignorante del tema, me dejaba llevar por supuestos, en algún lado escuché que si pesaba menos de 50kg en la revisación directamente me descartaban.
Entonces tenía un plan, a pesar de mi metro ochenta, estaba pesando 55kg así que no estaba tan lejos.
Tienen idea lo difícil que es bajar de peso cuando casi lo único que pesa son los huesos?
Dos semanas antes de la fatídica fecha de la revisación empecé la dieta.
La primer semana no pasó nada....
Después me desesperé y eso dió resultado. A partir de ese momento viví solamente a café.
Era un manojo de nervios, sin dormir y a pesar de eso siempre me faltaba un poquito para llegar.
También tenía un par de ases en la manga. A los 13 años tuve que declararme miope sin remedio y la etapa de crecimiento me regaló una diferencia de altura entre las dos piernas que me dejaban la columna como una cobra bajo los efectos de un encantador de serpientes.
Nada mal no?
No me acuerdo la fecha de la revisación pero me acuerdo que hacía frío.
Yo viajaba todos los días en tren a la plata pero ese día particularmente era el mas frío de mi vida, temblaba en el tren con las ventanillas rotas, por la helada y el miedo.
Era yo contra un ejercito que quería hacerme parte de ellos.
A último momento, antes de salir, decidí cambiar los anteojos que usaba por el par anterior, que había dejado hacía dos años y que tenían el aumento totalmente retrasado.
En esas condiciones llegué al destacamento de La Plata.
El clima no era de tanta tensión como yo esperaba, ya en esa época se le había perdido un poco el respeto a las fuerzas armadas.
Todas las indicaciones estaban en carteles que por supuesto yo no llegaba a leer. Caminaba perdido como Mister Magoo, pegándome a las paredes llenas de instrucciones, tratando de entender algo (nunca fui mucho de preguntar)
Empezamos un circuito que incluía placa, extracción de sangre y chequeo médico.
Soy de esos que no miran en el momento que les sacan sangre para no caer redondo al piso, cuando me tocó entrar a la sala de extracción, había por lo menos diez simultáneas, para donde mirara había una aguja en un brazo......
El chequeo era mi momento, enfilé hacia la balanza calculando que ahí mi recorrido tortuoso llegaría a su fin.
Pero me equivoqué............
Siguiente!
Cuando estaba subiendo a la balanza me apoyaron esa vara que mide antes de que me estirara por completo.
Un metro sesenta y ocho, cincuenta y un kilos!
Me estiré y subió la varilla doce centímetros más, ya era tarde.
Tenes algo pibe?
Eh?
Alguna enfermedad, tenes algo pibe?
No, no........................
Quedé como anestesiado, había perdido la oportunidad por la que me había estado preparando tanto tiempo...........
En ese momento no se definía nada, había que volver al día siguiente para terminar el proceso y saber los resultados.
El segundo día viajé exactamente igual: frío-miedo-incertidumbre pero magnificado por al sensación de que ya no había retorno.
Me extrañó que no tuve ninguna revisión de vista, cosa que supongo hubiera ayudado.
Terminado el chequeo, quedamos todos en un patio enorme con 4 soldados que tenían nuestros documentos y los iban entregando de a uno, gritando el número.
Por supuesto que lo hacían en forma simultanea, era desquiciante tratar de entender si era el tuyo.
Mientras tanto se corrían los rumores que si te llamaban a dar una inyección era que estabas adentro. Otros decían que era al revés. Nadie sabia nada
Yo sentía que si me nombraban, directamente me tenía que quedar ahí adentro, sin poder siquiera avisarle a nadie lo que me había pasado. Un año en el sur incomunicado.......
Me temblaban las piernas.
De pronto me llaman, por el nombre. Era para la vacuna, la presión me rebotó contra el piso.
Me dolió como si me apoyaran el hierro al rojo que usan para marcar a las vacas, fue la primera vez que me dieron una inyección en la espalda, a la altura del omóplato. Por lo menos cumplió la función de subirme la presión de vuelta a la normalidad.
Seguí esperando escuchar mi numero de documento, ahora un poco mas dolorido.
Finalmente llegó el momento, quedaríamos mas o menos la mitad, yo no sabía para donde salían los que ya habían sido nombrados.
Los pasos hasta mi documento fueron en cámara lenta, solo escuchaba mi corazón que iba al ritmo de una laucha corriendo.
Lo abrí, no entendía.......
Zafaste, me dijo el de al lado.
A partir de ahí no me acuerdo nada, ni como volví, ni que hice el resto del día.
Fue la única vez que tener un físico desastroso me puso tan feliz.......
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Goma Goma
Mi amigo se había puesto de novio hacía menos de un mes y teóricamente su novia iba a estar en el departamento de una amiga en La Feliz.
Antes de arrancar el viaje nos enteramos que finalmente no iba a ir, pero nosotros queríamos cambiar de destino asique salimos igual.
En el departamento (monoambiente) en cuestión había tres chicas y esperaban a una cuarta, pedimos asilo a cambio de una buena lista de beneficios y después de una deliberación de la que no voy a dar detalles (sobre todo por lo mal parado que me dejan) aceptaron que nos quedáramos.
A partir de ahí pasamos de la vida sana a despertarnos a la una del mediodía y acostarnos a las 7 de la mañana todos los días.
Fuimos todas las noches durante una semana a bailar al mismo boliche, y la verdad es que lo valía.
Sigue estando en Mar del Plata, se llama Sobremonte y se ubica en la avenida Constitución, una avenida doble mano con bulevar, donde están la mayoría de los boliches grandes.
Constitución tiene la particularidad que varias cuadras tienen el formato de veredas altas, como en Barracas, la verdad es que no tengo idea por qué, pero no lo voy a olvidar fácilmente…..
Una noche decidimos con mi amigo no ir a bailar, dejamos a las chicas en el boliche y fuimos al Casino.
No me gusta el juego, no se si es porque no lo entiendo o porque solo pienso en la plata que voy perdiendo y no me relajo. Pero la verdad es que el lugar es impresionante, me pareció increíble y como me gusta mirar gente y sus actitudes, la pasé realmente bien. Estábamos obligados a cambiar cincuenta pesos (me acuerdo porque fue hace más de 15 años, dolieron cantidad…), hicimos 25 y 25. De la racha ganadora de mi amigo separé lo invertido en fichas y lo dejé jugar tranquilo.
Nos fuimos recuperando lo que habíamos puesto, con tiempo para ir a buscar a las chicas a Sobremonte, a modo de remis.
Ya no hace falta aclarar que los dos salíamos impecables, con nuestras famosas camisas perfectamente planchadas que habían sobrevivido a la inundación.
En ese contexto íbamos en el Fiat Uno por Avenida Constitución cuando de pronto, pinchamos una goma.
Esas cosas nunca te pasan cuando estás con la ropa adecuada, obviamente.
Era toda una aventura cambiar la goma, tampoco era problema porque teníamos tiempo, así que arrancamos con el proceso.
El problema se presentó al sacar el auxilio.
Estaba desinflado…….. y ahora?
Yo había visto una YPF del mismo lado unas cuadras antes, apelé a todo mi heroísmo y le dije:
No te preocupes yo la llevo la inflo y la traigo, vos quédate con el auto así no tenemos que armarlo otra vez!
Y salí con la cubierta.
Varias cosas a tener en cuenta, primero que pesa mucho, entre la cubierta y la llanta es una tonelada, sobre todo para mí que con suerte pesaba el doble de la rueda.
Mi estado no era atlético, a pesar de la maratón corrida, el deporte y yo no solíamos cruzarnos muy a menudo.
Por otro lado la rueda ensucia mucho, si la llevaba cargando, seguramente iba a terminar contra la camisa y eso no era una opción.
Alternativa, llevarla rodando!
No era tarea fácil porque a pesar de un pequeño declive hacia abajo, las veredas eran altas y tenían muchas escaleras y desniveles. Requería de toda mi concentración para llegar a destino sano, salvo y sobre todo limpio. No se olviden que de ahí íbamos a la puerta del boliche del momento!
A mitad del camino alguien se me acerca de atrás con un movimiento rápido y me dice:
Ehh amigo! A dónde vas?
Voy a ser generoso regalando eses porque no me gusta no ponerlas, pero juro que no estaban.
En medio segundo pensé en la goma, en el auto parado, en mi billetera con los 50 pesos, en cómo iba a avisar que me habían robado…. Bueno todo junto.
Me di vuelta, tratando de explicar no se qué, sabiendo que no podía correr porque la cubierta no me lo iba a permitir.
No te preocupes amigo! Tranqui, soy el trapito de la cuadra y te apuré para ver si te habías afanado una goma!Primero respiré y los nervios no lograron reprimir el comentario a tiempo:
A vos te parece que me puedo estar robando esta goma? No ves que casi me lleva ella a mí?
Fue la única vez que vi a un trapito defendiendo a sus clientes, aunque claramente estaba equivocado y en ese mismo momento podían estar arrasando con todos los stereos de 100 metros a la redonda…
Llegué temblando a la YPF, inflé la cubierta y cuando voy a emprender la vuelta noto que, para mi sorpresa, inflada pesaba mucho más! Era aire puede ser?
Como no teníamos celulares, solo le quedaba esperarme.
En ese momento ve parar un taxi al lado del Uno, del que salgo a los tirones con la goma acostada en el asiento trasero y el taxista mirando con cara de que no lo podía creer.
Si, me tomé un taxi para viajar cinco cuadras con la goma.
Era en subida, no lo hubieran hecho?
jueves, 18 de septiembre de 2014
Campamento fashion
Con 23 años mucho mas no se necesita no?
Yo vivía en el famoso departamento de Constitución y la idea era pasar una semana de camping en Pinamar con la intención de hacer una semana más en Mar del Plata a confirmar.
El Fiat Uno impecable de mi amigo tenía estéreo con casete y en ese momento yo estaba a full con mi colección interminable de CD´s. Por eso se me ocurrió llevar mi discman (pocos aparatos fueron tan incómodos como ese) y los parlantes de la pc para usar en el camping. Todo con su respectivo adaptador para enchufar a 220V.
En ese momento la ruta 2 tenía una mano por lado y el viaje solía ser un poco mas largo, por eso se me ocurrió la genial idea de comprar un casete milagroso que se ponía como para reproducir y tenia un cablecito que se conectaba en el enchufe de los auriculares y te permitía escuchar cualquier cosa que conectaras, a través del estéreo del auto.
El mejor invento después de la penicilina, sin dudas.
Decidimos no viajar en sábado ni domingo para ir solos por la ruta, tomamos una semana de la primer quincena de enero y otra de la segunda.
Cargar el auto fue algo problemático porque llevábamos a razón de una camisa por día cada uno, lo que daba un total cercano a las treinta.
Fueron todas colgaditas perfectas en el Uno, no pregunten mucho cómo porque no me acuerdo, lo que si sé es que mucho para atrás no nos podíamos estirar y de mirar por el retrovisor ni hablar.
Conmigo llevaba todo el dispositivo de entretenimiento que nos iba a durar para todo el viaje, el discman, el conector para el encendedor (no era cuestión de gastar pilas) y el fantástico adaptador para el estéreo.
A dos cuadras de salir ya tenia el sistema instalado.
Silencio.......
Luego de toquetear todo nos dimos cuenta que el equipo del auto no funcionaba más. Saqué el cablerío prolijamente, nos esperaba un viaje en silencio.
Los dos somos muy amantes de la música y sabíamos que no íbamos a llegar así. Terminamos parando en una estación de servicio a comprar pilas en cantidad para el reproductor y los parlantes.
Fui todo el camino sosteniendo el "sistema de sonido" apoyado en el torpedo, pegado al parabrisas mientras de a rato hacía unos mates.
Las curvas eran un tema pero llegamos sin romper más nada.
Una vez en Pinamar a mi amigo se le ocurre, muy inteligentemente, que el problema podía haber sido un fusible por el adaptador de corriente que había conectado, que entre nosotros era de muy mala calidad.
Paramos en una estación de servicio, manual en mano y cambiamos el fusible en cuestión.
Santo remedio, teníamos música nuevamente!
El detalle fue que según el manual, el mismo fusible manejaba también las luces traseras, así que hicimos todo el viaje en ruta sin luces. Era de día pero si frenas está bueno que los demás lo sepan no?
Entre los dos logramos armar la carpa que para mi sorpresa no tenía la forma tradicional a la que estaba acostumbrado....
Si por?
Donde vamos a colgar las camisas?
Ellas se reían de nosotros mirándonos por la ventanilla del auto.
Tardamos más en doblarlas todas que en armar la carpa.
La vida en Pinamar fue super natural, comíamos sano, tomábamos sol y hasta participamos de una maratón. Yo no había llevado zapatillas porque todo era ropa para salir o de playa, ademas siempre fui anti deporte, así que la corrí con medias y alpargatas.
Si, 10 kilómetros, 5 por arena y con alpargatas. Totalmente delirante, gracias a dios no hay registro fílmico de ese momento, un tero caminando por piso lleno de pinches tiene mucha mas elegancia al andar que yo en ese momento.
En ese momento tenía el problema que si me salteaba una comida, el cuerpo se me apagaba automáticamente y la forma de indicarme que se me estaba vaciando el tanque era una especie de temblequeo general. Mas de una vez mi amigo tuvo que llevarme a algún restaurant o parador para que arrasara con buena parte del menú para poder seguir.
Nunca me voy a olvidar de su cara viéndome comer...
Estaba tan flaco que cuando me acostaba a tomar sol parecía que se podía ver para el otro lado entre las costillas. Como esas imágenes de los cementerios de elefantes donde aparecen los costillares clavados directamente en la arena....
Al día siguiente de la maratón, a los participantes les daban una remera conmemorativa y obviamente la fuimos a buscar.
Mientras esperábamos, se desató el diluvio. Caía agua a baldes.
Remera en mano volvimos volando al camping y descubrimos que el lugar donde habíamos puesto la carpa era lindísimo y no teníamos a nadie cerca porque justamente por ahí pasaba el río que desagotaba toda el agua del predio.
La carpa no se fue con el agua simplemente porque había tanto peso en ropa adentro que era físicamente imposible.
Mis tíos alquilaban casa en Pinamar y se me ocurrió que podíamos ir a pedir refugio. Empezamos a vaciar la carpa con el Fiat Uno pegado a la puerta porque seguía diluviando. Mi amigo estaba muy preocupado en mantener el planchado de las camisas que habíamos estado doblando mientras yo le tiraba todo al grito de: dale que mi tía tiene plancha!
Fueron palabras mágicas, al rato estábamos ensopados tocando timbre. Pasamos el resto de la semana con ellos y replanchando todo, por supuesto.
Y la carpa?
Seguimos pagando la semana completa del camping para que nuestra pequeña casa se seque armada al sol y no tener que hacer ese trabajo para guardarla.
Cuando la fuimos a visitar para ver como andaba, la corrimos de lugar por las dudas....
lunes, 15 de septiembre de 2014
Estoy al horno
Ese horno era verdaderamente problemático, visto a la distancia, creo que alojaba el espíritu de la dueña de casa que, claramente, no estaba contenta de que estuviéramos ahí
Volvamos a la situación, tres sentados a la mesa charlando y yo luchando con el horno en cuestión para que prenda.
No tardó tanto en prender, cosa que fué bastante rara, aunque de vez en cuando un tiro para el lado de la justicia no está nada mal.
Ese horno tenía otro problema, bastante serio, el vidrio de la tapa estaba corrido hacia la derecha por las guías, tanto que no tapaba todo el agujero de la puerta.
Lo venía mirando con odio hacia rato y obviamente nadie lo arreglaba. Tampoco lo usábamos mucho, es verdad.
Pero ese día, el diablito que se me sienta en el hombro derecho me decía todo el tiempo: el queso no se va a derretir, el queso no se va a derretir, el queso no se va a derretir, el queso no se va a derretir, el queso no se va a derretir.
No lo aguanté más y fuí a buscar un martillo. Si, si, un martillo
Mientras charlaban, me agaché y cuando parte del cerebro le dió la orden al brazo de moverse para dar un pequeño golpe al canto del vidrio para correrlo, otra parte se dió cuenta de la locura vidrio más calor, pero la contraorden llegó tarde.
Los tres se dieron vuelta por el ruido y me encontraron inmóvil con el martillo y rodeado de infinidad de vidrios diminutos.
Dejé un espacio para que piensen lo que quieran y les aclaro que todo eso ya lo sé.
Después el debate fué: nos comemos las pizzas?
Yo no me acuerdo que hizo el resto pero tenía claro que si moría por comerlas iba a ser en justa ley así que no tenía ni que pensarlo.
Estaba rica, pero no tanto para tapar la bronca de tenerque comprar un vidrio templado para una cocina del año del jopo.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Zoología doméstica
Bueno, no es para tanto, avisale a mi vieja, y no se te ocurra dejarla ahí que hace 40 grados y va a largar un olor tremendo!!!!
Corté y volví al relax de las vacaciones.
Y me olvidé de la mascotita.....
Con el nuevo llamado unos días después me entero que en un intento fallido de juntar coraje para sacarla, cerró la puerta del lavadero con tal mala suerte (su especialidad) que se cayó el secador de piso y dejó la puerta trabada desde afuera.
Con la lauchita esperando sagrada sepultura y 40 grados a la sombra.
Mi madre logró destrabar la puerta y lo obligó a deshacerse del cadáver.
Y fin de la historia...... o casi
Llegamos de viaje, nos reímos mucho con los detalles de la situación y retomamos la normalidad de domingo, fin de vacaciones.
Al rato, ruido en el patio chico.
Silencio
Ruido otra vez, era como si rascaran.
Miedo - Susto - Terror
La pileta del lavadero era de formato antiguo con base de cemento y desagote en un caño de PVC.
Pensé que algún pariente de la difunta había venido a escrachar a la pareja homicida, pero no.
En ese rincón había una IGUANA, si, lo puse en mayúsculas porque era una iguana de casi un metro de largo (tomando la cola, tampoco era Gotzilla) aparentemente descansando.
Parecía muerta, y con toda la valentía que puede tener el hombre de la casa, le pedí a mi mujer que la tocara con el palo de escoba desde adentro a través de la ventana.
Mirá si saltaba y se nos venía encima?
El bicho reaccionó con un zarpazo rápido, nos fuimos para atrás incluso estando adentro....
Qué hacemos ahora?
La primer idea fué llamar a los bomberos, cosa que no hice porque vivíamos a la vuelta del cuartel central y a partir de ese momento me imaginaba a los bomberos en la puerta señalándome cada vez que pasaba para comprar en Coto al grito de: Ahí va el boludo de la iguana!
Claramente no era una opción.
Al día siguiente me puse a buscar teléfonos de veterinarias de la zona, y a llamarlas. El bicho seguía firme en su lugar.
Piensen por un momento lo que significa irse a dormir sabiendo que a unos metros tenes esa evolución de dinosaurio en tu patio....
No me di cuenta lo raro de la historia hasta que me escuché contándosela a alguien por teléfono para que venga a sacarla.
Todo era, no podemos, llame mas tarde, etc.
Al que me dijo que me vuelva a comunicar mas tarde lo llamé 5 veces hasta que vino.
Llegó un chico de una veterinaria, guardapolvo blanco y un palo con un lazo en la punta.
La escena era, él en el patio chiquito con la puerta cerrada y nosotros asomados por la ventana viendo la lucha épica.
Hay un dato no menor, cada vez que el bicho atinaba a tirar un tarascón, el veterinario daba un saltito hacia atrás pegando un grito finito muy llamativo.
Después de un buen rato de gritito-saltito, logró enlazarle el cuello y la agarró de la cola.
De ahí directo a una caja y previo cobro de $20 (en el 2006) se fue muy contento.
Aprendí varias cosas, aparentemente la iguana era "mascota" de alguien y se sintió atraída por el olor a laucha que emana el veneno y vino a casa dispuesto a darse un banquete que finalmente no encontró.
Que aparte de sacarme $20 a mí (que con el miedo que tenía igual pagué con gusto) seguramente iban a vender al bicho que cotiza muy bien dentro del rubro mascota exótica.
Otra cosa extrañísima sobre el mundo reptil (ya parezco Discovery Channel) es que esos bichos se ven grandes pero no pesan nada. Cuando la metió en la caja nos la dio para tenerla y pesaba lo mismo que si estuviera vacía...
A partir de ese momento estuve dos años mirando a mis vecinos de PH pensando: vos tenías una porquería de esas como mascota?
Igualmente estoy convencido de que lo que ellos pensaban cuando me miraban era mucho peor.....
martes, 9 de septiembre de 2014
Me tapó el agua.....
Qué mas se puede pedir?
Si, parecerme a Brad Pitt pero bueno, no es el caso y la verdad que el departamento me iba a dar una gran mano en ese temita de la conquista en el que venía tan complicado.
Qué felicidad, un dos ambientes en CABA todo para mí, era un sueño. 4B, igual que el picnic de Soda, inmejorable.
Es verdad que Constitución no es ni era la mejor zona y que en lugar de balcón tenía una ventana que daba directo al pasillo abierto de un conventillo pero bueno, nada opacaba la felicidad del momento.
Nada....... ni el agua.
Todo era soñado, tenia un buen trabajo, estudiaba, vivía solo y encima me podía dar el lujo de, en lugar de ir todas las semanas al lavadero, usar esa plata para pagar la cuota de un genial lavarropas Westinghouse, marca exclusiva de Fravega.
El depto tenía algo que me encantaba y era un piso que se veía super berreta pero que se limpiaba muy muy fácil. No me acuerdo como se llamaba pero era como de goma y simulaba un piso antiguo, como con piedritas. El del living-comedor era negro y el de la pieza verde.
Todos mis muebles eran una mesa de esas cuadraditas que se pliegan con las patas en forma de tijera, 4 banquetas y un escritorio con biblioteca comprado en Easy para alojar mi único bien preciado, la computadora. Tenía tantas cosas conectadas a esa pobre máquina que el nudo de cables abajo no me daba lugar para apoyar los pies. Innumerables las veces que apagué con un pié una de las tres zapatillas interconectadas y perdí todo lo que estaba haciendo.
Ah y una mesita chiquita con una tele 20 pulgadas que tenía mas largo el tubo para atrás que el ancho de la pantalla.
Lavaba, planchaba, cocinaba y limpiaba además de trabajar y estudiar y era infinitamente feliz. Era claro que si seguía internado en todas esas tareas, a pesar de tener el depto, el tema de la conquista no iba a dejar de ser complicado. Pero bueno, al principio no se me ocurrió pensar en eso, nada opacaba la felicidad del momento.
Nada...... ni el agua.
Me rompe soberanamente que venga alguien a hacer alguna tarea en mi casa que yo puedo hacer perfectamente sin pagar nada, no les pasa?
Así rompí infinidad de cosas y a pesar de todo sigo pensando igual.
Cada vez que hago un agujero en la pared, hay lugar para tres tarugos.....
Bueno, resulta que cuando me entregan el lavarropas había que instalarlo.
El turro no podia dejar que lo acomode y a partir de ahí hacerse cargo del trabajo para el que fué creado.
No, había que instalarlo.....
Ahí descubrí que la pared tenía que tener un caño de desagote, no una rejilla en el piso, tenia que ser algo alto.
Dato importante, había una rejilla justo en el lugar donde tenía que pararlo asique no la podía usar porque quedaba tapada.
Bueno, ante el problema veo que en una bolsita adentro del tambor (la vi de casualidad, si no iba a participar de la primera docena de lavados) había una especie de codo plástico para poder adaptar la manguera de desagote y engancharla de la pileta del lavadero.
Genial pensé y la puse enganchadita de la pileta, que estaba pegada a la mesada de la cocina.
En mi defensa voy a decir que el sistema funcionó increíble por semanas y que me divertía cantidad viendo los colores del agua que salía por el desagote. Ustedes no se enteran porque va directo a la pared pero es impresionante el color que pierde la ropa en cada lavado...... Si no importa, ya se.....
Si no estás en todo el día a que hora pones el lavarropas?
Correcto! A la madrugada para colgar al levantarte.
Una madrugada me levanto para ir al baño y al apoyar el pie en el piso, agua.
Desconcierto
Agua, mucha agua.
Me levanto aturdido, prendo la luz (totalmente inconsciente y obviamente descalzo) y lo primero que veo son las tres zapatillas enchufadas flotando en el agua.
No, no me electrocuté, entiendan que no me morí, estoy acá escribiendo.
Peor fue lo que hice después, en lugar de cortar la luz, fuí directo a desenchufar la zapatilla de la pared.
Supongo que el plástico las hizo flotar y que nunca les entro el agua y por eso me salvé. Lástima que no me acuerdo la marca, si no se las recomendaba, son super seguras!
Cuestión que la famosa manguerita de desagote se soltó por la presión del agua y lleno el depto del agua correspondiente a todo el proceso del lavado.
El piso quedó super limpio por el agua jabonosa pero estuve desde las 3 de la mañana hasta las 7 que sonó alegremente el despertador achicando agua porque la inclinación del departamento hacía que el agua esquivara prolijamente la rejilla de abajo del lavarropas y la que estaba en el baño.
En esa madrugada, el 4B fué el Titanic
Y cuando a modo de consuelo te dicen que de todo queda una enseñanza, no lo crean.
Eso mismo me volvió a pasar tres veces más.......
lunes, 8 de septiembre de 2014
Moviendo las cabezas
viernes, 5 de septiembre de 2014
Fecha para agendar
Rincón y Chino son dos palabras que no significaban absolutamente nada para mí hasta el año pasado, casi 40 años después de haber empezado a vivir.
Coincide también con el momento donde mucha gente cercana, pero de distintos ámbitos empezaron a decirme que tenía que hacer algo con todas esas cosas que me pasaba contando.
Stand Up pedían, pero no me gusta mucho subirme a las modas (ademas de la timidez inmanejable) asique decidí arrancar con un blog como descarga y con el tiempo vamos viendo.
Hace 5 años pensaba en escribir una especie de diario día a día mientras esperábamos a nuestro hijo, una especie de crónica despelotada de todo lo que iba pasando.
Finalmente no lo hice, asique este blog va a contener todo eso que siempre pensé registrar y quedó en el tintero.
Ya veremos.
Los que lean esto seguro me conocen, voy a tratar de enmascarar un poco identidades pero no es mi fuerte.
Es por eso que no voy a dar un perfil ni nada de eso, me irán sacando en cada post.
Tengo un hijo en jardín y los rincones toman otra dimensión completamente, cada rincón tiene un significado y un uso diferente.
Y lo del chino, es un apodo que me gusta, claramente no me queda, pero por una situación particular que contaré mas adelante me fue prestado por un rato...