jueves, 27 de noviembre de 2014

Esto huele raro

Se acuerdan de ese departamento que inundé varias veces gracias al lavarropas?
No? Entonces pasen primero por el post me tapó el agua y después seguimos.

Listo? Bueno, no van a pensar que eso fue lo único que me pasó en mi primer departamento, el agua fue solo el comienzo y como si las fuerzas naturales estuvieran en mi contra, ya pasamos por el agua, ahora vamos al aire...
Siempre fui victima del "hágalo usted mismo" hay cosas que me parecen tan básicas que no se me ocurre tener que pagarle a alguien para que las haga.
Eso sin incluso tener la menor idea de como hacerlo pero no importa, recién mudado no estaba para andar pagando servicios ajenos.

El departamento tenía una cocina totalmente desvencijada que, con el tiempo y después del lavarropas famoso, pude cambiar.
Entregan la cocina nueva, algo básico pero al lado de lo que había era un lujo.
Vieron que no es como la tele, que la desembalas, a lo sumo armas una base, la enchufás y listo.
En este caso requería algún tipo de conocimiento extra, ni hablar de un gasista matriculado.

Yo soy el terror de los ferreteros, siempre voy a pedir el coso del cosito que va adentro del pituto que enchufa en la otra parte del chuflo de la pared.
Cuando logro aprender un termino sobre lo que necesito, parece que en la puerta antes de entrar me borraran la memoria de golpe porque no hay caso. Cuando puedo llevo el repuesto roto pero muchas veces no lo tengo.
Otro error enorme que cometí muchas veces para no pasar esa vergüenza es comprar en autoservicios como Easy.
Tremendo Error! Porque de esa forma no solo no se el nombre de lo que necesito sino que además ni se si lo que estoy llevando es lo adecuado!
Y a veces algo que parece mínimo puede llegar a costarte la vida.

Esa vez fui a un Easy y compre un caño largo flexible para que me permitiera desplazar la cocina hacia adelante cuando necesitara limpiar. Además ya venía con las roscas para ajustarlo en las dos puntas. Muy ingenioso no?
Compré incluso cinta de teflón que hasta el día de hoy no tengo idea si se usa para gas pero yo le puse también.
Quedó hermoso, prolijo, funcional. Todo perfecto
Todo menos un pequeño detalle.
La conexión perdía gas en cantidad.
Si la cocina no estaba en uso y dejaba la llave de paso abierta, era como abrir bajito una hornalla sin prender el fuego.
Cual fue la solución? El Matriculado? Jamás!
Si no la usaba cerraba la llave de paso y listo!
Total la cocina tenia una arriba y no me afectaba el funcionamiento del calefón.
Un sábado estaba solo en casa mirando la tele y tenía para comer una Sibarita. Los que no vivieron solos posiblemente no la conozcan ese famoso salvavidas del soltero, es una pizza a la piedra congelada lista para meter en el horno y de las mas ricas del rubro.
Para hacerla, simplemente hay que pre calentar el horno unos diez minutos y después se pone no se si otros diez o algo parecido.
Bueno, prendo el horno rápido para no perderme parte de la película que estaba mirando y vuelvo a sentarme hasta que pasen los 10 minutos.
Siempre me pasa que el pre calentado del horno termina siendo una hora porque me engancho con otra cosa y como no se quema nada suele quedar un buen rato hasta que lo uso.
Esta vez parece que inmediatamente que lo prendí el horno se apagó.
La cocina tenía esa famosa válvula de seguridad salva vidas pero al cortar el gas en uso, empezó a salir por la conexión.

El siguiente recuerdo que tengo es que alguien golpea la puerta sin tocar el timbre y me despierta, yo había quedado sentado mirando la tele y me dormí evidentemente por el gas que venía de la cocina.
Era mi vecina para preguntarme si pasaba algo porque sentía mucho olor a gas.
No, nada contesté e inmediatamente cerré la llave de gas y abrí todas las ventanas que estaban obviamente cerradas por el frío.
Con el tiempo me enteré que el caño flexible que le puse era de agua, ese que se usa para conectar la pileta del baño o un bidet por ejemplo.....

La verdad me asusté mucho y si algo aprendí es que las cosas, para que estén bien hechas, las tiene que hacer gente que sepa.

Es por eso que al día de hoy en mi casa las cosas siguen funcionando mal......








viernes, 7 de noviembre de 2014

Piloto automático

Acabo de cumplir 10 años de conductor (de vehículos, a la tele ya no llego) y eso me hizo recordar el proceso de aprendizaje y las primeras experiencias al volante.
No hace falta hacer mucha cuenta, empecé a manejar de grande porque nunca tuve como prioridad tener un vehículo, de chico era esos a los que solo le dejaban lavar el auto detrás de la atenta mirada de papá, no vaya a ser que raye la pintura pasándole el cepillo con jabón...
Tenía menos posibilidades de que me prestara el auto que de ser piloto de la NASA. De enseñarme a manejar ni hablar.
Hice un intento cuando estudiaba en la UBA, yo le enseñaba matemática a una compañera y ella me enseñaba a manejar en un 147.
Algo aprendí, sobre todo las señas que tenía que hacer cuando me quedaba parado con el auto sin poder arrancar...
Una vez me quedé en el medio de una avenida que venía cruzando y fueron tales los nervios que tuve que cambiar de lugar para que ella terminara de cruzar la calle. Es super humillante la acción de cambiar de asiento mientras todos tocan bocina y gritan barbaridades sin parar.
Después de esa experiencia no volví a intentarlo, no porque no me gustara, sino porque pensaba que sacar el registro para no manejar no tenía mucho sentido.
Una vez que me mudé, ya no tenía ni posibilidades de comprarme un auto, así que no me ocupé mas del tema.
Muchos años después empecé a trabajar en un emprendimiento familiar, una agencia de alquiler de autos sin chofer, en ese momento ya era determinante que tuviera registro.
Prolijamente hice el curso, fueron pocas clases porque de tanto mirar se ve que algo iba quedando y una vez superado el temita del juego entre embrague y acelerador para arrancar, el resto fue solo.
Manejar es como aprender idiomas, hay un momento donde todo lo que tenias que pensar para que salga empieza a ser automático y ahí es cuando te relajás.
Llegar a ese maravilloso punto me costó bastante porque en mi caso, cada vez que subía a un auto era distinto al anterior, eso hacia que nunca lograra acostumbrarme y además tuviera siempre la presión de conducir un auto que no era mío.
La primera entrega fue en un hotel de la zona, nosotros teníamos la agencia en Palermo Top (un día voy a pasar mi clasificación de las zonas de Palermo) y tenía que ir muy cerca de la Rural.
Yo estaba transitando esa etapa del manejo en la que si miras al costado vas con la vista y con el auto también, así que estaba duro mirando para adelante concentradísimo.
Salí del garaje (subsuelo) perfecto, la zona muy transitada, sin aparentes problemas.
Todo comenzó cuando para relajarme quise prender la radio. El auto de la ocasión era un Gol 5 puertas. Ese auto tenía el stereo sin frente desmontable y la particularidad de una perilla giratoria prominente de volumen y encendido. Estaba clarísimo que si miraba el stereo me iba a ir para la derecha con el auto y eso no era una opción. Decidí entonces ir dando manotazos hasta lograr dar con la perilla y apretarla.
Me costó unas cuantas cuadras lograrlo y ojalá no lo hubiera hecho porque la radio arrancó a todo volumen, me dió el susto de mi vida y casi termino estrellado contra un auto estacionado.
Rápidamente comencé a darle cachetazos a la perilla para girarla hacia la izquierda y bajar el volumen.
La imagen era de un tipo transitando por las cañitas, mirando fijo al frente con pánico y escuchando cumbia a todo volumen, mientras le pegaba a algo que no estaba muy claro que era.
Cuando llegué estaba todo transpirando y obviamente sin posibilidad de prender el aire....
Pensé que si había sobrevivido a ese día nada iba a lograr alterarme los nervios de semejante manera.
Hasta que tuve que hacer una entrega en el microcentro y se me ocurrió ir por Alem. Era más directo pero no tuve en cuenta que al doblar a la derecha desde Alem hacia el lado de la 9 de Julio las calles tienen una pendiente pronunciada hacia arriba.
Estuve 15 minutos en la primera cuadra, en un embotellamiento en subida a 45 grados.
Cuando me bajé del auto estaba agarrotado, me dolían las mandíbulas y casi tengo que limpiar el parabrisas del lado de adentro porque transpiraba poco menos que de punta.
La única ventaja era que por suerte esas experiencias las pasaba siempre sólo y no quedan testigos de mis reacciones.

Ni de esas ni de tantas otras que ni por acá quiero recordar....


lunes, 3 de noviembre de 2014

Reponerse de la reposición

Todos tuvimos un primer trabajo, vamos hagan memoria

Y cuando nos acordamos seguramente nos sonreímos, eramos de terror o no?
Bueno puede ser que no, simplemente estaba buscando algo de complicidad para no sentirme tan desastre por mi primera experiencia.
Primero obviamente hice changas, vendí libros, fui cobrador del club de jubilados del barrio presidido por mi abuela, etc.
Pero el primer trabajo formal y registrado fue en el Carrefour de Quilmes, en Av La Plata.
Creo que caí en una consultora por un aviso, me tomaron sin mirarme (si lo hubieran hecho jamás hubiera quedado) y a los pocos días y un par de análisis después estaba trabajando.
El Hipermercado hacía muy poco que había abierto, era una novedad en la zona (no había ninguno tan grande) y por suerte yo vivía a 20 cuadras. Con la bicicleta llegaba en menos de 10 minutos.

El primer día me dan un uniforme impecable que me quedaba enorme y como repositor me asignaron al sector de almacén.
Nada tremendo pensé, hasta que caí en la cuenta que el sector estaba subdividido y que me había tocado ir a bebidas.
Este trabajo lo tomé para el verano que iba desde el fin del secundario hasta que empezara la universidad en La Plata, o sea que estaba en esa maravillosa etapa de físico estilo larva, que no pasaba los 55 kilos ni pesandome después de comer una parrillada para 4.
El estado físico es muy importante para graficar lo complicado que era para mi arrastrar con una zorra un pequeño contenedor metálico con unas 300 botellas de dos litros de agua mineral. Con el agua es fácil calcular el peso, cada litro es un kilo, asi que estaba trasladando unos 600 kilos sin contar la estructura que las contenía ni que en esa época, Villa del Sur por ejemplo hacía esas promos de 250cc gratis agregados, que para mi significaban sumar 75 kilos...
Nunca había prestado atención que en lugar de reponer las botellas y acomodarlas, en algunos hipermercados directamente "estacionan" en la góndola esos super changos ya cargados.
La zorra es como una patineta con manija larga que engancha estos changos para poder trasladarlos, eso lo hacia mas fácil pero mi problema básicamente era arrancar.
O caí bien dentro del grupo o mi cara de desesperación era extrema porque la mayoría me daba una mano. Me empujaban hasta que agarraba algo de envión y me las arreglaba. El depósito era tan grande como el hipermercado, la única diferencia era que la mercadería estaba en góndolas altisimas y embalada, como en los mayoristas. Yo iba por esos pasillos tironeando de la zorra y con alguno que me ayudaba si se frenaba o tenia que doblar.
Hasta ahí todo bien, cuando salía al salón era el problema, porque el piso resbalaba mejor pero no tenia nadie que corrija mi trayectoria o me ayude a doblar.
Todavía debe haber gente comentando que una vez fueron al super y vieron un pibe tipo alambre tratando de mover un pequeño contenedor de agua que pesaba como tres luchadores de Sumo apilados.

Trabajaba de dos de la tarde hasta que las velas no ardan, el salón tenía que quedar todo completo una vez pasada la hora de cierre, normalmente nos íbamos alrededor de las doce de la noche.
Después de mi primer día me dolían hasta las ganas de vivir.
Mover una ceja era una tarea titánica y el viaje en bicicleta dejó de ser de menos de diez minutos.

Como vieron que la zorra y yo no eramos grandes amigos, muy amablemente me llevaron a la parte de vinos en el depósito y mientras uno de los chicos, que evidentemente era mas hábil que un mono, se colgaba de los estantes altos para sacar cajas de botellas, yo tenía que recibir las cajas que iba tirando desde arriba.
Si, cajas de 6 botellas de vino. Ahí duré un rato, hasta la tercer caja rota mas o menos.

Para el cuarto día se les empezaba a complicar encontrar un lugar para ponerme.
Decidieron que fuera a la parte de envases. Vieron esas hermosas maquinitas donde uno pone las botellas y al terminar le da un ticket con el total? Bueno, atrás de eso hay un pobre ñato sacando botellas de la cinta y ubicándolas en los cajones que corresponda según marca.
En la época que me tocó hacer eso, en lugar de la máquina había una cajera. Y gracias a dios porque cuando se me atascaba la cinta por no dar a basto ella me daba una mano.
El primer día anduve bastante bien, era viernes, pero el sábado fue una catástrofe.
Había dos cintas receptoras y yo estaba solo atrás. Era imposible lograrlo. En el fragor de la lucha, mientras las chicas me ayudaban, intenté subir un cajón lleno de envases de cerveza a lo mas alto de una pila y al inclinarlo para llegar, se cayeron  las botellas alrededor mío explotando todas juntas. Ademas de rodeado de vidrios rotos, terminé bañado por el resto de cerveza que había en cada una de las botellas. Fue como si a propósito me tirara un baldazo de agua por la cabeza, no tanto en cantidad de liquido pero con un olor tremendo.
A pesar de todo me siguieron dejando, al día siguiente se me cayó un lente de contacto entre los cajones mientras acomodaba.
Imaginen un grupo de repositores que en su vida habían visto un lente de contacto, buscando en el piso algo que yo les indicaba como un círculo de gelatina transparente. Por suerte apareció, pero a esa altura ya era visto como un tipo muy raro

Los francos eran rotativos y yo llegué a trabajar 10 días antes de tener el primero.
Dormí todo el día y no pude volver a levantarme, ni llegar a la bicicleta, ni hablar de volver a ir.
Diez días fue lo que resistió mi cuerpo
Ni uno más.
A pesar de haberlo intentado, la naturaleza me demostró, ya desde ese momento, que el trabajo físico no era para mi. Eso pensaba mientras volvía de la consultora con mi cheque de cien pesos en el bolsillo, sin saber que varias veces me iba a encontrar en situaciones similares...