Las modificaciones capilares fueron una constante durante mas o menos una década, desde la primera experiencia, hasta el cambio de color radical, pasando por varios estados intermedios, pero a veces la obsesión de cambio no estaba relacionada solo al tono, el problema era también la textura, por llamarlo de alguna manera.
Y de eso vamos a ocuparnos hoy.
Nunca pude dejarme crecer el pelo, los remolinos, el pelo grueso y crespo me impedían lograrlo, ni bien crecía un poco se me hacía inmanejable. Lo intenté todo: me peinaba con gel al estilo lamida de vaca para que secara mas derecho, dormí con gorro de polar para mantenerlo aplastado.... Hice TODO.
Hasta que un día, de la mano del excelente peluquero estrella de la que ya se había convertido en mi mujer, descubrimos un nuevo procedimiento que hasta me animaría a decir que era experimental, y yo decididamente iba a convertirme en un conejito de indias consciente.
Ahora puede ser muy común y hasta poco invasivo, pero en ese momento el alisado definitivo era una experiencia difícil de soportar.
Y ahí fuimos
Mucho antes de que se supiera de las tremendas contra-indicaciones del formol, estábamos los dos esperando solucionar nuestros problemas capilares casi por arte de magia.
Antes de ir lo dejé crecer todo lo que pude, casi al borde de la desesperación y por lo que recuerdo no era una época especialmente fría, si no fue justo en verano le pego en el palo.
Aunque parezca increíble, estaba absolutamente consiente de los detalles del proceso, primero se aplicaba el producto, se secaba con secador y se terminaba con planchita. Había que aguantarlo 3 días sin lavar y listo, pelo liso, sedoso y con un brillo inigualable. En teoría genial, pero como siempre en la práctica no todo es tan rosa.....
El procedimiento lo realizaba en el patio, al aire libre y con un ventilador tipo industrial de frente, apuntandome, amenazando con volarme a la calle.
Antes de la aplicación me da una máscara del estilo de las de guerra química, que cubren desde la nariz y abajo tienen dos tremendos filtros de aire. Todo muy intimidante, pero la decisión estaba tomada y nada iba a cambiar eso, ni que apareciera con un lanzallamas.
La aplicación no fue tan traumática, el olor no era ideal pero había hecho muchas cosas peores anteriormente.
Al secarlo con el secador salía un peligroso humo blanco que me hizo entender la colocación estratégica del ventilador y la utilidad de la máscara.
Con la planchita salió un poco mas de humo, aunque no fué el mayor problema....
Supongo que con el pelo largo el peso juega un papel importantísimo en el resultado final, en mi caso no llegaba ni a los hombros y el flequillo apenas me tapaba los ojos.
Al no tener peso y haber quedado lacio y mas fino...........
Claro, no baja
La imagen era exactamente la misma de la Pantera Rosa saliendo del secarropas (si estas leyendo y tenes menos de 35-40 años, googlealo)
Era un afro lacio, Un panadero (o Diente de León) pero color negro.
Mi instinto me había avisado que algo no iba a salir del todo bien, asique fui precavido y llevé una gorra por si era necesario. Y lo fué
Domingo con gorra no es problema pero qué hacemos el lunes?
Ya no trabajaba en el banco pero igualmente no daba el look para arrancar la semana como si nada
Dormí con el gorro de polar rogando que se aplastara, lacio estaba pero no bajaba......
Lunes, suena el despertador, me levanto, voy al baño. No te mires, no te toques, no te saques el gorro..................
Si! Bajó! Solo me faltan dos días sin mojarlo y con ese olor....... bueno podría haber sido peor.
Claro que si, de hecho lo fué.............
La naturaleza nunca se llevó bien conmigo, y ese fatídico lunes me mando mucho viento, mucho en serio.
Dentro de casa todo estaba bien pero cuando salí y me dio el viento el pelo cobró vida y hacia un movimiento muy similar a la ola que hacen en la cancha, pero como en cámara lenta.
Tremendo
Nada que no pudiera manejar si me hubiera quedado todo el día en la oficina pero justamente no era el caso. Tenía que ir a la terminal de micros de retiro a buscar al novio de una prima lejana que vivía en Jujuy y llevarlo a la Universidad de La Matanza.
A mi prima hacia mas de 20 años que no la veía y por supuesto al novio no lo conocía.
Es el día de hoy que sigo pensando que se le habrá pasado por la cabeza cuando me vió: camisa, pantalón de vestir y ese pelo.........
El viento en la dársena era mortal y llegó un momento que decidí hacer como si nada y seguir adelante como pudiera
Qué iba a hacer, excusarme del desastre que tenia en la cabeza con alguien que veía por primera vez en mi vida?
Como ya me había pasado, otra vez esa sensación de que cuando te hablan te miran 10 cm por encima de los ojos. Y no lo culpo, era inevitable......
Por suerte el olor no era tan fuerte
Finalmente sobreviví al lunes, los dos dias restantes fueron mas tranquilos pero más difíciles porque a pesar de que ya se había asentado por el peso que da el no lavarlo (estaba como pegado en mechones), el olor empezaba a ser mas fuerte y el flequillo me daba en los ojos y me los irritaba, asique a la imagen había que agregarle ojos rojos como si me hubiera fumado un porro de medio metro.
Impresentable una vez mas, y van......
Lo aguanté casi un año, e incluso repetí el procedimiento alguna vez más.
Todo hasta que apareció Cumbio, se acuerdan de los floggers?
Bueno yo parecía uno pero bastante pasado de edad......
Era o ir a las reuniones en el Abasto o dar un corte radical.
Obviamente fui por el corte, casi a cero.
Me sirvió para cumplir con una promesa y hacer un hermoso video para mi siguiente cumpleaños.
Claro que la promesa no tuvo nada que ver con no reincidir con la investigación capilar, eso nunca!
El Rincón del Chino
miércoles, 29 de marzo de 2017
miércoles, 14 de septiembre de 2016
Pertenecer tiene sus privilegios, o no?
Lunes 8am, después de dejar a mi hijo a las corridas en el colegio para que no llegue tarde y nos estampillen la frente con un sello rojo, sigo mi carrera para tomar el colectivo. Espero un mensaje importante que puede cambiar el curso del día completo.
Y suena, suena varias veces......
-Chicas hoy los nenes llevaban las zapatillas blancas o las negras?
Atrás de eso una catarata de negras o blancas o cualquiera de las dos en partes iguales.
Atrás de eso una catarata de negras o blancas o cualquiera de las dos en partes iguales.
Todo comienza con un error inicial que me deja hoy parado en ese infierno de avisos sin sentido casi las 24hs.
Soy padre y por momentos me agarra esa cosa de querer estar presente en todo lo que a mi hijo refiera. (desde ya les pido que si este texto lo ve una psicóloga que ni se gaste, no tengo arreglo y ya lo tengo asumido) Eso incluye pertenecer al grupo de Whatsapp que se creó entre todas las madres de los chicos. Una excelente idea para no olvidar eventos y cosas para llevar al jardín/colegio. Inicialmente me pareció muy bueno y pedí que a pesar de ser padre y que mi mujer estaba incluida, me pusieran igual.
Lo veo a la distancia y no lo puedo creer.
Soy padre y por momentos me agarra esa cosa de querer estar presente en todo lo que a mi hijo refiera. (desde ya les pido que si este texto lo ve una psicóloga que ni se gaste, no tengo arreglo y ya lo tengo asumido) Eso incluye pertenecer al grupo de Whatsapp que se creó entre todas las madres de los chicos. Una excelente idea para no olvidar eventos y cosas para llevar al jardín/colegio. Inicialmente me pareció muy bueno y pedí que a pesar de ser padre y que mi mujer estaba incluida, me pusieran igual.
Lo veo a la distancia y no lo puedo creer.
Sobrados son los lugares donde tratan de poner normas al uso de una herramienta tan útil para la vida cotidiana, yo creo que es totalmente imposible, si la pena no es 10 años de cárcel nadie las va a respetar, y creo que ni siquiera. Este texto no tiene ese fin, es simplemente un descargo.
Si las madres suelen quejarse del uso del grupo de Whatsapp del colegio imaginen la mirada de un padre colado dentro de ese grupo.
Bueno no imaginen más, ahi va:
Primero y principal, lo único que nos conecta en el 99% de los casos es la elección de la institución educativa, el resto nada. Si entre algunos de los padres existe afinidad es pura casualidad y eso no es obligatorio. No somos amigos, somos padres de un grupo de chicos que comparten sala o grado.
Como ejercicio les propongo que piensen en sus mejores amigos del colegio, por lo general conocíamos a los padres pero nuestros padres no se relacionaban entre ellos. No es cierto?
Bien, la tecnología, mas que acercarnos nos apelotonó como si fuéramos en el subte a las 8 de la mañana. Y al igual que en el subte, molesta.
Infinidad de criterios con respecto a la crianza, valores y demás, condimentados con ganas de sobresalir y salteados en salsa de antiguos rencores se cocinan dentro del iconito verde.
Todo es un disparador y, en mi caso, si hubiera dado rienda suelta a mi enojo por lo que leo, estaría cambiando de celular casi una vez por semana. No es fácil contener las ganas de revolearlo al leer algunos comentarios.
En fin, con ejemplos suelo ser mucho mas gráfico:
Los hechos y/o personajes del siguiente texto son ficticios, cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia
El/la responsable de las tareas: Si un chico/a no termina las tareas en el horario de clase que tiene que hacer? Llámenme antiguo pero en mi época, al día siguiente veías como te las arreglabas para completar lo que te faltó y de ahí en adelante ibas a tratar de que no te vuelva a pasar para no estar en problemas. Que pasa hoy? Un mensaje de Whatsapp pidiendo lo que falta y listo, de esa forma al chico/a no le interesa si termina o no, total mamá lo tiene todo en el teléfono. Facilisimo!
Las quejas: Si el colegio trasladara los reclamos de las madres en los grupos de whatsapp (que no llegan a oídos de ningún directivo) a un libro de quejas, en un año necesitarían al menos dos aulas completas llenas de tomos interminables sobre comentarios sin fundamento juzgando hasta llevar a la hoguera a los docentes. Y no es que los defienda, pero si tenes un problema plantealo y listo! Por que el grupo tiene que ser como el panel de Intrusos? Todos tenemos que opinar de todo? Abrase visto!
Las suspicacias: Los mensajes tienen siempre el mismo problema, por su naturaleza escrita, la entonación la da el lector a su gusto y puede no coincidir con la intención del emisor. Es un problema muy común en la comunicación uno a uno, imaginen en un grupo de 40 personas!
"si, la tarea fue muy difícil, mi nene/a no tuvo problemas pero igual me parece mucho" Interpretación: si tu hijo/a no entiende es un tarado y vos no lo ayudas.
Esta claro que siempre se interpreta lo peor, sin excepciones. Y a eso le sumamos el condimento de las afinidades/enemistades particulares entre madres. Un caldo de cultivo divino para una olla a presión que por momentos parece que va a reventar.
Lo divertido de esta cuestión (para mí sobre todo) es que lees 75 mensajes donde se matan y vas a la puerta del colegio y todas sonríen, y están a los besos. What?
Los actos: Cataratas de mensajes debatiendo sobre el color de las camisas de los nenes y las polleras de las nenas. Si van a actuar dos minutos y la nota que mandaron era clarísima, donde está el problema? En este rubro compartimos un flagelo que se repite en los cumpleaños, cuatrocientas fotos del evento que aniquilan cualquier plan de datos de 3/4G que puedas tener contratado. A 10 días de empezar el mes te quedás sin datos, es justo??
Todos estos ejemplos (de los que hay millones) nos dejan ante el abismo de tomar la decisión mas radical de nuestras vidas: nos borramos del grupo? Es complicado porque ademas de quedar aislados, pensando que alguna vez nos vamos a perder alguna información importante, hacerlo puede ser visto como un acto de violencia extrema, casi comparable con la violencia de género. Si, todo dentro del whatsapp es así de radical.
O me callo, o contesto o me borro? Esa es el gran interrogante moderno.
En mi caso particular, lo miro como una novela, me muerdo la lengua y vuelco todo en el blog. Es más sano no les parece?
Podríamos armar un grupo así me cuentan que les pareció no?
No, no, ni loco................................
domingo, 19 de junio de 2016
Nuestro día, el mejor del año
Dicen que la relación padre hijo se inicia pasado el nacimiento, que esa es la diferencia principal que tenemos con la madre.
Que nunca vamos a entender ese vínculo interno que ellas tienen desde casi el día cero de gestación.
Que el bebé se acostumbra a la voz materna escuchándola todo el tiempo desde "adentro"
Que es muy importante el olor materno porque sentirlo lo calma y le indica que su madre está cerca y el alimento también.
Que la lactancia afianza el vinculo, ese lazo indestructible que nosotros miramos de afuera.
Todo muy lindo y el padre? Se pusieron a pensar en nosotros?
Y cuando digo pensar no me refiero al momento en que miran para el costado para ver donde estamos porque necesitan el trapito ese que quedó en el carro para que la criatura haga el provechito en el hombro de mamá..
El nacimiento es un acto en si mismo que automáticamente nos desplaza al fondo del tacho de las prioridades.
Donde quedan las corridas para complacer antojos?
La maravillosa idea de poner música en la panza, aunque le erremos con el género, apuntando a ACDC o Los Redondos?
Los esperamos ansiosos, con el carnet de socio del club de nuestros amores o desempolvando nuestra colección de autitos/Playmobils para que quede listo y disponible para nuestro heredero
Mientras ellas afianzan una relación Edípica con su fantástica licencia de 3 meses, nosotros tenemos que volver a trabajar a los tres días. Pueden imaginar la angustia que genera?
Personalmente en el embarazo me cargué 8 kilos, y como no damos la teta son casi imposibles de bajar. Eso no cuenta?
Y encima nuestro gremio está plagado de malos ejemplos, todos estamos de acuerdo que gente como Daniel Osvaldo no le hace nada bien a la imagen paterna no? Permanentemente luchamos contra eso.
Eso es lo increíble del tercer domingo de Junio, mágicamente y por un día todo se transforma.
Los mimos son todos nuestros, el desayuno en la cama con cosas ricas, los regalos, los dibujos de nuestros hijos.
Ese día somos, literalmente los reyes de la casa. Algo que no pasa ni en nuestros cumpleaños.
Ocurre algo así como un alineamiento cósmico en el gremio de los padres de familia de todo el mundo que nos da un plus de agasajo.
Todos están mimando a sus padres o pensando en el suyo si no lo tienen cerca (ni lejos)
El ritual completo es hermoso, cuando tenes hijos chicos, pretender que te preparen el desayuno significa esperar hasta las 11 de la mañana hacéndote el dormido para no restar efecto a la sorpresa, escuchando ruidos en la cocina de cosas que se caen, retos de madre y demás.
Hasta que llega la bandeja, y no hace falta simular asombro porque normalmente en el frenado, algo se cae y desparrama.
Pasado el desayuno, básicamente hay dos opciones, o nos esperan con una fabulosa comida lista en la que solo nos involucramos para abrir el vino o nos toca el famoso asado (a cargo íntegramente nuestro por supuesto).
Por el olor reinante en los barrios ese día, la opción dos es la que más sale normalmente.
Y después (si no lo hicimos para el almuerzo) empezamos con para dónde vamos o quien viene.
Yo, particularmente, lo que mas disfruto es el desayuno, me encanta escuchar los susurros, las risitas cómplices, concentrarme a la distancia para adivinar como son los preparativos y si hay alguna preparación hecha por mi hijo, con el típico gusto a manos sucias, mucho mejor.
En todos los casos, salga como salga lo que se nota es el amor que nos tienen, ese que en realidad está todos los días y que si miramos bien lo vemos, en estado puro en los ojos de nuestros hijos.
Todo nuestro trabajo diario es para conservar ese amor, y tanto esfuerzo merece ser celebrado.
Muy feliz día para todos mis colegas!
El Chino
www.rinconchino.blogspot.com
Que nunca vamos a entender ese vínculo interno que ellas tienen desde casi el día cero de gestación.
Que el bebé se acostumbra a la voz materna escuchándola todo el tiempo desde "adentro"
Que es muy importante el olor materno porque sentirlo lo calma y le indica que su madre está cerca y el alimento también.
Que la lactancia afianza el vinculo, ese lazo indestructible que nosotros miramos de afuera.
Todo muy lindo y el padre? Se pusieron a pensar en nosotros?
Y cuando digo pensar no me refiero al momento en que miran para el costado para ver donde estamos porque necesitan el trapito ese que quedó en el carro para que la criatura haga el provechito en el hombro de mamá..
El nacimiento es un acto en si mismo que automáticamente nos desplaza al fondo del tacho de las prioridades.
Donde quedan las corridas para complacer antojos?
La maravillosa idea de poner música en la panza, aunque le erremos con el género, apuntando a ACDC o Los Redondos?
Los esperamos ansiosos, con el carnet de socio del club de nuestros amores o desempolvando nuestra colección de autitos/Playmobils para que quede listo y disponible para nuestro heredero
Mientras ellas afianzan una relación Edípica con su fantástica licencia de 3 meses, nosotros tenemos que volver a trabajar a los tres días. Pueden imaginar la angustia que genera?
Personalmente en el embarazo me cargué 8 kilos, y como no damos la teta son casi imposibles de bajar. Eso no cuenta?
Y encima nuestro gremio está plagado de malos ejemplos, todos estamos de acuerdo que gente como Daniel Osvaldo no le hace nada bien a la imagen paterna no? Permanentemente luchamos contra eso.
Eso es lo increíble del tercer domingo de Junio, mágicamente y por un día todo se transforma.
Los mimos son todos nuestros, el desayuno en la cama con cosas ricas, los regalos, los dibujos de nuestros hijos.
Ese día somos, literalmente los reyes de la casa. Algo que no pasa ni en nuestros cumpleaños.
Ocurre algo así como un alineamiento cósmico en el gremio de los padres de familia de todo el mundo que nos da un plus de agasajo.
Todos están mimando a sus padres o pensando en el suyo si no lo tienen cerca (ni lejos)
El ritual completo es hermoso, cuando tenes hijos chicos, pretender que te preparen el desayuno significa esperar hasta las 11 de la mañana hacéndote el dormido para no restar efecto a la sorpresa, escuchando ruidos en la cocina de cosas que se caen, retos de madre y demás.
Hasta que llega la bandeja, y no hace falta simular asombro porque normalmente en el frenado, algo se cae y desparrama.
Pasado el desayuno, básicamente hay dos opciones, o nos esperan con una fabulosa comida lista en la que solo nos involucramos para abrir el vino o nos toca el famoso asado (a cargo íntegramente nuestro por supuesto).
Por el olor reinante en los barrios ese día, la opción dos es la que más sale normalmente.
Y después (si no lo hicimos para el almuerzo) empezamos con para dónde vamos o quien viene.
Yo, particularmente, lo que mas disfruto es el desayuno, me encanta escuchar los susurros, las risitas cómplices, concentrarme a la distancia para adivinar como son los preparativos y si hay alguna preparación hecha por mi hijo, con el típico gusto a manos sucias, mucho mejor.
En todos los casos, salga como salga lo que se nota es el amor que nos tienen, ese que en realidad está todos los días y que si miramos bien lo vemos, en estado puro en los ojos de nuestros hijos.
Todo nuestro trabajo diario es para conservar ese amor, y tanto esfuerzo merece ser celebrado.
Muy feliz día para todos mis colegas!
El Chino
www.rinconchino.blogspot.com
lunes, 14 de septiembre de 2015
Moviendo las cabezas II La Venganza del Decolorante
Lo adelanto, la saga de moviendo las cabezas va a ser más larga que Star Wars, parece increíble que con la primera experiencia haya seguido maltratando mi cuero cabelludo tantas veces, pero es así nomas.
Con mi amigo de andanzas (pobre, sale en todos los post) organizamos un viaje a Brasil con nuestras respectivas parejas
Era la época en que por el precio de un combo de Mc Donalds acá, comías cangrejo en un muy buen restaurant de cualquier ciudad costera de Brasil.
Asique allá fuimos, destino Porto Seguro.
Como de todo se aprende, a diferencia de la vez anterior no iba a exponer el resultado de mi próximo experimento al juicio de mis conocidos, tenía que buscar una alternativa. Hay cosas que nunca hubiera hecho en el territorio nacional, así que al abultado contenido de la valija para esos 14 días de playa en una ciudad tranquila (fuimos en Abril) agregué una buena cantidad de agua oxigenada, polvo decolorante y una tintura rubio ceniza.
Si, si rubio.....................
Si este viaje hubiera sido posterior al atentado del 11/9, en el aeropuerto me hubieran metido preso por terrorista, con esos productos tranquilamente podía construir una bomba, cosa que me di cuenta después al tenerlos arriba de mi cabeza...
Llegamos de mañana, fuimos al hotel y mientras desarmaba la valija no pude contener el impulso de iniciar el proceso de cambio radical de color.
Y así fue, en el baño mezclé el polvo decolorante con agua oxigenada y me lo desparramé por toda la cabeza. Obviamente no tenía idea de cuanto tiempo tardaba, iba mirando como cambiaba el color y cuando me aburrí y ya me picaba bastante decidí que era tiempo.
Me enjuagué en la pileta del baño, tirado hacia adelante y con la canilla tocándome la nuca porque la bacha era un poco estrecha. Cuando consideré que ya estaba, me puse la toalla y me incorporé.
Fue muy fuerte ese momento frente al espejo cuando me saqué la toalla y vi........ naranja.
Naranja fluorescente diría. Me volví a enjuagar, con la loca idea de que quizás si lo limpiaba un poco más iba a aclarar el color. En realidad no sabía si en ese momento de desesperación prefería que se aclare más o se oscurezca. Estaba completamente equivocado, quedó naranja furioso.
Hombre precavido vale por dos, dicen, y es por eso que había llevado una gorra con visera que jamas usaba pero sabía que podía ser muy útil en ese viaje en particular.
Como el proceso de acomodarnos en la habitación se había hecho un poco largo y era hora de comer, mi amigo y su novia vinieron a buscarnos.
Nunca voy a olvidar la cara de ella cuando abrí la puerta, era una mezcla de sorpresa con desagrado condimentada con risa y decepción. Esas fotos mentales que no se borran con el paso del tiempo.
Claramente pensaba que era un loquito, y seguramente en ese momento tenía razón.
A veces le hago recordar ese momento y me causa gracia que a pesar del tiempo que pasó, pensar en mí en ese estado le haga poner la misma cara.....
Salimos a pasar el día y me mantuve camuflado con mi gorra y lentes oscuros, al mejor estilo estrella de Hollywood tratando de pasar unas vacaciones pacíficas en un paraje desierto.
Cuando volvimos al hotel, caída la tarde, era hora de poner manos a la obra en la etapa dos del proceso.
Calculaba que con la tintura iba a apagar literalmente el fuego capilar que me tenía tan preocupado.
Leí las instrucciones que venían junto al producto (en este caso sí tenía una guia confiable) y las seguí al pié de la letra.
Una vez que ya tenía todo perfectamente aplicado en la cabeza empecé a sentir un fuego insoportable, parecía que me perforaba la cabeza! La caja decía que tenía que dejar actuar la tintura por 40 minutos antes de enjuagar, iba dos y ya sentía la necesidad irrefrenable de meter la cabeza en agua.
Miré por todos lados en la habitación intentando encontrar una solución mágica a mi padecer hasta que lo vi, colgado de la pared, casi burlándose de mí, el split del aire acondicionado.
Arrimé la cama a la pared para poder subirme, lo puse en 16 grados y me pasé 35 minutos con la cabeza pegada a la salida de aire helado, fue la única forma de soportarlo.
Iba a respetar el tiempo estipulado hasta la muerte porque sinceramente si lo enjuagaba antes y no funcionaba, no me creía capaz para ir a una farmacia en Brasil a pedir vaya a saber cómo una tintura rubio ceniza......
Nuevamente el proceso del enjuague incómodo, esta vez el proceso fué mas largo porque me ardía tanto la cabeza que el agua fría era como un oasis en un desierto de miles de kilómetros cuadrados.
Finalmente cerré la canilla y los ojos, me sequé, me incorporé y lentamente abrí los ojos....
Había mejorado bastante, lo que no significa ni por asomo que me quedara bien. Tengo cejas muy tupidas (que la genética intenta unir todo el tiempo y por ahora le voy ganando la batalla, pinza mediante) y el contraste del oscuro con el pelo tan claro daba como una especie de hermano no reconocido de Raquel Mancini.... (pero encima con ojos oscuros)
Y bueno, a lo hecho pecho, a disfrutar de las vacaciones.
Cuando voy de vacaciones, y en especial a lugares como ese, mi mayor deseo es echarme a descansar sin ningún tipo de contratiempos, no soy mucho de las excursiones ni las corridas locas.
Y el entorno sin duda era propicio, lo que no ayudaba era mi nueva identidad capilar. Todos los lugareños me saludaban como si yo fuera una especie de extrangero con onda dispuesto a joder en todo momento. Nada mas lejos de la realidad. La frase que más escuché durante esos días fue: eh amigo! La respuesta mental automática era, amigo tuyo no soy!
Ejemplo, fuimos a hacer buceo para ver corales, me sedujo la idea porque jamás lo había hecho, y en el viaje en el barco buscaban un voluntario para disfrazar de pirata, adivinen a quién eligieron? Obviamente al loquito del pelo raro!
Los días transcurrían y mi situación empeoraba, a la infinidad de químicos a los que había sido expuesto le fui sumando mucho sol, agua salada y arena.
Primero se me cayó la piel del cuero cabelludo (por suerte nadie lo notaba por el color del pelo), era como caspa del tamaño de un centímetro cuadrado, casi que hacía ruido al caer.
Después se me empezó a lavar más el color y al ritmo que mi piel se oscurecía (me bronceo mucho al sol) mi pelo se tornaba cada vez mas claro.
Las fotos de ese viaje con la situación descrita mas que había sucumbido a la comodidad de la zunga están encerradas bajo 7 llaves.
Igual por varios motivos ajenos a este post la pasé muy bien en esas vacaciones.
Hasta que un día volvimos, habíamos salido de Aeroparque pero no entiendo por qué razón (supongo que mi suerte eternamente ligada a las Leyes de Murphi) el viaje de vuelta aterrizó en Ezeiza.
No podía permitir que mi familia me viera en ese estado.
Volvimos por otros medios, llegué al departamento, me encerré en el baño y mientras me miraba pensaba: Y ahora que hago?
Decidí relajarme, en el trabajo había comentado mi idea y un par de intrépidos decidieron apostar que no me iba a animar.
Como me quedaban cuatro días de vacaciones, al día siguiente me calcé la gorra y decidí ir a visitarlos y ya que estamos a cobrar las apuestas.
Si en ese momento hubiera tenido una cámara integrada al ojo, hoy tendría infinidad de fotos increíbles de las caras que me miraron durante esos días.
Brasil me había enseñado a soportar mejor las reacciones a mis caprichos capilares, la verdad es que ya no me importaba tanto. Pero lo cierto es que en un par de días tenía que volver a trabajar al Banco y tenía que hacer algo.
Al día siguiente llamé a mi madre y le dije: tenes que venir a verme para cumplir el sueño de toda madre. Medio temerosa preguntó cual era ese sueño y la respuesta fue: tener un hijo rubio!
Vino, y esta vez cuando abrí la puerta la cara mezcla de sorpresa con desagrado sólo estaba condimentada con decepción.
Solo dijo, ahora vuelvo.
Y volvió a los diez minutos con un castaño en su mano derecha.
Mientras charlamos del viaje ella se encargó de ponerme el producto para garantizarse el buen resultado.
Cosa imposible si las hay, quedé del mismo color de Ken, el novio de Barbie.
Era marrón plástico, y las cejas seguían delatando que mi color era bastante mas oscuro.
No podía volver a trabajar así, era Tesorero de una sucursal de Banco. Tenía que solucionarlo si o si.
Y volví a la farmacia, compré un castaño oscuro, el siguiente al negro (también lo pensé pero tenía miedo de quedar como esos tangueros que parece que tienen brea en la cabeza)
Esta vez si dio resultado, salvo por un pequeño detalle.
Unos días después, a la salida del trabajo fui a la casa del Gerente de mi sucursal, con el que eramos amigos. Charlando del viaje, en un momento me paso los dedos por el flequillo (a pesar de tener el pelo bastante corto es un tic que tengo) y cuando terminé el movimiento, todo ese mechón me había quedado entre los dedos, se había cortado completo a un centímetro de la raíz...
Ahora es mi cara la que me hubiera gustado fotografiar, y no por tener la cabeza como perro con sarna sino por la sorpresa de lo sucedido.
Mi amigo acostumbraba cortarse el pelo solo con máquina, me llevó al baño y en 5 minutos quedé como un kiwi recién cosechado.
Estábamos en Mayo, quizás no era la época ideal para raparse por primera vez, pero bueno, las soluciones drásticas en estos casos suelen ser las mejores, probablemente me hubiera ahorrado las dos últimas tinturas....
Con el tiempo decidí que comprar una maquinita de esas, era la mejor inversión para solucionar los inconvenientes capilares que obviamente iba a seguir teniendo...
Con mi amigo de andanzas (pobre, sale en todos los post) organizamos un viaje a Brasil con nuestras respectivas parejas
Era la época en que por el precio de un combo de Mc Donalds acá, comías cangrejo en un muy buen restaurant de cualquier ciudad costera de Brasil.
Asique allá fuimos, destino Porto Seguro.
Como de todo se aprende, a diferencia de la vez anterior no iba a exponer el resultado de mi próximo experimento al juicio de mis conocidos, tenía que buscar una alternativa. Hay cosas que nunca hubiera hecho en el territorio nacional, así que al abultado contenido de la valija para esos 14 días de playa en una ciudad tranquila (fuimos en Abril) agregué una buena cantidad de agua oxigenada, polvo decolorante y una tintura rubio ceniza.
Si, si rubio.....................
Si este viaje hubiera sido posterior al atentado del 11/9, en el aeropuerto me hubieran metido preso por terrorista, con esos productos tranquilamente podía construir una bomba, cosa que me di cuenta después al tenerlos arriba de mi cabeza...
Llegamos de mañana, fuimos al hotel y mientras desarmaba la valija no pude contener el impulso de iniciar el proceso de cambio radical de color.
Y así fue, en el baño mezclé el polvo decolorante con agua oxigenada y me lo desparramé por toda la cabeza. Obviamente no tenía idea de cuanto tiempo tardaba, iba mirando como cambiaba el color y cuando me aburrí y ya me picaba bastante decidí que era tiempo.
Me enjuagué en la pileta del baño, tirado hacia adelante y con la canilla tocándome la nuca porque la bacha era un poco estrecha. Cuando consideré que ya estaba, me puse la toalla y me incorporé.
Fue muy fuerte ese momento frente al espejo cuando me saqué la toalla y vi........ naranja.
Naranja fluorescente diría. Me volví a enjuagar, con la loca idea de que quizás si lo limpiaba un poco más iba a aclarar el color. En realidad no sabía si en ese momento de desesperación prefería que se aclare más o se oscurezca. Estaba completamente equivocado, quedó naranja furioso.
Hombre precavido vale por dos, dicen, y es por eso que había llevado una gorra con visera que jamas usaba pero sabía que podía ser muy útil en ese viaje en particular.
Como el proceso de acomodarnos en la habitación se había hecho un poco largo y era hora de comer, mi amigo y su novia vinieron a buscarnos.
Nunca voy a olvidar la cara de ella cuando abrí la puerta, era una mezcla de sorpresa con desagrado condimentada con risa y decepción. Esas fotos mentales que no se borran con el paso del tiempo.
Claramente pensaba que era un loquito, y seguramente en ese momento tenía razón.
A veces le hago recordar ese momento y me causa gracia que a pesar del tiempo que pasó, pensar en mí en ese estado le haga poner la misma cara.....
Salimos a pasar el día y me mantuve camuflado con mi gorra y lentes oscuros, al mejor estilo estrella de Hollywood tratando de pasar unas vacaciones pacíficas en un paraje desierto.
Cuando volvimos al hotel, caída la tarde, era hora de poner manos a la obra en la etapa dos del proceso.
Calculaba que con la tintura iba a apagar literalmente el fuego capilar que me tenía tan preocupado.
Leí las instrucciones que venían junto al producto (en este caso sí tenía una guia confiable) y las seguí al pié de la letra.
Una vez que ya tenía todo perfectamente aplicado en la cabeza empecé a sentir un fuego insoportable, parecía que me perforaba la cabeza! La caja decía que tenía que dejar actuar la tintura por 40 minutos antes de enjuagar, iba dos y ya sentía la necesidad irrefrenable de meter la cabeza en agua.
Miré por todos lados en la habitación intentando encontrar una solución mágica a mi padecer hasta que lo vi, colgado de la pared, casi burlándose de mí, el split del aire acondicionado.
Arrimé la cama a la pared para poder subirme, lo puse en 16 grados y me pasé 35 minutos con la cabeza pegada a la salida de aire helado, fue la única forma de soportarlo.
Iba a respetar el tiempo estipulado hasta la muerte porque sinceramente si lo enjuagaba antes y no funcionaba, no me creía capaz para ir a una farmacia en Brasil a pedir vaya a saber cómo una tintura rubio ceniza......
Nuevamente el proceso del enjuague incómodo, esta vez el proceso fué mas largo porque me ardía tanto la cabeza que el agua fría era como un oasis en un desierto de miles de kilómetros cuadrados.
Finalmente cerré la canilla y los ojos, me sequé, me incorporé y lentamente abrí los ojos....
Había mejorado bastante, lo que no significa ni por asomo que me quedara bien. Tengo cejas muy tupidas (que la genética intenta unir todo el tiempo y por ahora le voy ganando la batalla, pinza mediante) y el contraste del oscuro con el pelo tan claro daba como una especie de hermano no reconocido de Raquel Mancini.... (pero encima con ojos oscuros)
Y bueno, a lo hecho pecho, a disfrutar de las vacaciones.
Cuando voy de vacaciones, y en especial a lugares como ese, mi mayor deseo es echarme a descansar sin ningún tipo de contratiempos, no soy mucho de las excursiones ni las corridas locas.
Y el entorno sin duda era propicio, lo que no ayudaba era mi nueva identidad capilar. Todos los lugareños me saludaban como si yo fuera una especie de extrangero con onda dispuesto a joder en todo momento. Nada mas lejos de la realidad. La frase que más escuché durante esos días fue: eh amigo! La respuesta mental automática era, amigo tuyo no soy!
Ejemplo, fuimos a hacer buceo para ver corales, me sedujo la idea porque jamás lo había hecho, y en el viaje en el barco buscaban un voluntario para disfrazar de pirata, adivinen a quién eligieron? Obviamente al loquito del pelo raro!
Los días transcurrían y mi situación empeoraba, a la infinidad de químicos a los que había sido expuesto le fui sumando mucho sol, agua salada y arena.
Primero se me cayó la piel del cuero cabelludo (por suerte nadie lo notaba por el color del pelo), era como caspa del tamaño de un centímetro cuadrado, casi que hacía ruido al caer.
Después se me empezó a lavar más el color y al ritmo que mi piel se oscurecía (me bronceo mucho al sol) mi pelo se tornaba cada vez mas claro.
Las fotos de ese viaje con la situación descrita mas que había sucumbido a la comodidad de la zunga están encerradas bajo 7 llaves.
Igual por varios motivos ajenos a este post la pasé muy bien en esas vacaciones.
Hasta que un día volvimos, habíamos salido de Aeroparque pero no entiendo por qué razón (supongo que mi suerte eternamente ligada a las Leyes de Murphi) el viaje de vuelta aterrizó en Ezeiza.
No podía permitir que mi familia me viera en ese estado.
Volvimos por otros medios, llegué al departamento, me encerré en el baño y mientras me miraba pensaba: Y ahora que hago?
Decidí relajarme, en el trabajo había comentado mi idea y un par de intrépidos decidieron apostar que no me iba a animar.
Como me quedaban cuatro días de vacaciones, al día siguiente me calcé la gorra y decidí ir a visitarlos y ya que estamos a cobrar las apuestas.
Si en ese momento hubiera tenido una cámara integrada al ojo, hoy tendría infinidad de fotos increíbles de las caras que me miraron durante esos días.
Brasil me había enseñado a soportar mejor las reacciones a mis caprichos capilares, la verdad es que ya no me importaba tanto. Pero lo cierto es que en un par de días tenía que volver a trabajar al Banco y tenía que hacer algo.
Al día siguiente llamé a mi madre y le dije: tenes que venir a verme para cumplir el sueño de toda madre. Medio temerosa preguntó cual era ese sueño y la respuesta fue: tener un hijo rubio!
Vino, y esta vez cuando abrí la puerta la cara mezcla de sorpresa con desagrado sólo estaba condimentada con decepción.
Solo dijo, ahora vuelvo.
Y volvió a los diez minutos con un castaño en su mano derecha.
Mientras charlamos del viaje ella se encargó de ponerme el producto para garantizarse el buen resultado.
Cosa imposible si las hay, quedé del mismo color de Ken, el novio de Barbie.
Era marrón plástico, y las cejas seguían delatando que mi color era bastante mas oscuro.
No podía volver a trabajar así, era Tesorero de una sucursal de Banco. Tenía que solucionarlo si o si.
Y volví a la farmacia, compré un castaño oscuro, el siguiente al negro (también lo pensé pero tenía miedo de quedar como esos tangueros que parece que tienen brea en la cabeza)
Esta vez si dio resultado, salvo por un pequeño detalle.
Unos días después, a la salida del trabajo fui a la casa del Gerente de mi sucursal, con el que eramos amigos. Charlando del viaje, en un momento me paso los dedos por el flequillo (a pesar de tener el pelo bastante corto es un tic que tengo) y cuando terminé el movimiento, todo ese mechón me había quedado entre los dedos, se había cortado completo a un centímetro de la raíz...
Ahora es mi cara la que me hubiera gustado fotografiar, y no por tener la cabeza como perro con sarna sino por la sorpresa de lo sucedido.
Mi amigo acostumbraba cortarse el pelo solo con máquina, me llevó al baño y en 5 minutos quedé como un kiwi recién cosechado.
Estábamos en Mayo, quizás no era la época ideal para raparse por primera vez, pero bueno, las soluciones drásticas en estos casos suelen ser las mejores, probablemente me hubiera ahorrado las dos últimas tinturas....
Con el tiempo decidí que comprar una maquinita de esas, era la mejor inversión para solucionar los inconvenientes capilares que obviamente iba a seguir teniendo...
viernes, 28 de agosto de 2015
Día de entrenamiento
Acá estamos nuevamente, después de mucho tiempo para seguir con los relatos, muchas cosas pasaron desde Enero hasta ahora que me mantuvieron fuera del blog, hoy recibí un mensaje de una amiga que decía literal: "Acabo de leer Tequila Bum Bum en tu blog! Jajajajjajaja jajjajajajajaja!!! Sos único Chino"
En realidad no puso Chino, puso mi apellido pero prefiero mantener el anonimato (soy una persona seria en la vida real)
La cuestión es que el mensaje me dio un nuevo empujoncito para seguir, no prometo regularidad pero de vez en cuando van a tener noticias mías...
Creo que a esta altura ya queda claro que el gimnasio no es lo mío, a pesar de eso tuve muchos intentos que terminaron en fracasos rotundos, algunos con resultados muy peligrosos.
La historia de hoy es sobre uno de ellos.
Durante un tiempo me tocó trabajar en una sucursal del banco que estaba ubicada en pleno corazón de San Telmo, sobre la calle Defensa. Esa sucursal tenía arriba un gimnasio que podían usar todos los empleados, y como corresponde, trabajando abajo no la conocía.
Un día y por la insistencia de mi amigo (el mismo con el que hicimos el campamento fashion y dueño del auto de Tequila Bum Bum) me armé de coraje, preparé un bolso y al termino del horario laboral vino y subimos a la terraza de tortura.
El lugar no contaba con personal fijo, era un gimnasio desierto, lleno de aparatos, con vestidores y todo pero ni un ser humano en todas las instalaciones.
Mi primer pensamiento fue: buenísimo, no hay nadie, no hay riesgo de que mis papelones sean el comentario del desayuno de mañana.
Claro, la idea no era mala, el problema es que si pesas 55 kilos y tenes todo tipo de problemas de espalda, el no tener nadie que te guíe puede ser algo sumamente peligroso.
Mi amigo, tan deportista como excitado, era mi única referencia.
Saltábamos de aparato en aparato cada 5 minutos, al tercero ya no daba más pero no podía aflojar a los 15 minutos de haber empezado!
Nunca llegué a las 10 repeticiones de cada ejercicio, y pensaba que en el estado que iba a quedar era imposible que volviera a los dos días.
Igual después de lo que pasó no hubo necesidad, nunca más volví a subir...........
Había varias máquinas con falta de mantenimiento pero la mayoría eran bancos para usar con pesas.
Me llegó el turno de usar ese que estás acostado boca arriba y subís y bajas la barra con pesas de los dos lados.
Obviamente que tenía puesto en peso 5 veces lo que yo podía levantar, así que empecé lentamente a cambiarle las pesas.
Las mas grandes estaban del lado de adentro no me quedaba otra que vaciar toda la barra (que estaba apoyada en el sostén que tiene en la cabecera de la camilla con dos fierros terminados en V)
Nunca me voy a olvidar, tenía tres discos de pesas en cada lado y se sostenían con una especie de ganchos para que no corrieran por la barra si no la levantabas pareja.
Me paro al costado de la camilla, de frente a la barra y cuidadosamente empiezo a sacar los discos de un lado. Si, si, de un solo lado..............
No hay ningún ser humano parado en la tierra que pueda zafar de la ley de la gravedad de Newton y yo claramente no era la excepción.
Además de estar de costado, estaba levemente inclinado hacia adelante, para asegurarme que estaba realizando bien la tarea, esa posición hizo que cuando saqué el ultimo disco, la barra que subió bruscamente por el peso que tenía del otro lado me dio con la punta justo entre los dos ojos, donde nace la nariz.
Caí redondo para atrás y mucho de ese momento no me acuerdo, mi amigo me ayudó, fuimos al vestuario y me mojé la zona porque sangraba y se estaba hinchando peligrosamente.
La jornada de ejercicio que no pasó de los 20 minutos me dejó como saldo una semana con la cara igual a Rocky después de la pelea final con Apolo.
Cualquier ser humano normal hubiera tomado el episodio como una señal de que nunca más tenía que pisar un gimnasio, obviamente no fué el caso......
Igual después de lo que pasó no hubo necesidad, nunca más volví a subir...........
Había varias máquinas con falta de mantenimiento pero la mayoría eran bancos para usar con pesas.
Me llegó el turno de usar ese que estás acostado boca arriba y subís y bajas la barra con pesas de los dos lados.
Obviamente que tenía puesto en peso 5 veces lo que yo podía levantar, así que empecé lentamente a cambiarle las pesas.
Las mas grandes estaban del lado de adentro no me quedaba otra que vaciar toda la barra (que estaba apoyada en el sostén que tiene en la cabecera de la camilla con dos fierros terminados en V)
Nunca me voy a olvidar, tenía tres discos de pesas en cada lado y se sostenían con una especie de ganchos para que no corrieran por la barra si no la levantabas pareja.
Me paro al costado de la camilla, de frente a la barra y cuidadosamente empiezo a sacar los discos de un lado. Si, si, de un solo lado..............
No hay ningún ser humano parado en la tierra que pueda zafar de la ley de la gravedad de Newton y yo claramente no era la excepción.
Además de estar de costado, estaba levemente inclinado hacia adelante, para asegurarme que estaba realizando bien la tarea, esa posición hizo que cuando saqué el ultimo disco, la barra que subió bruscamente por el peso que tenía del otro lado me dio con la punta justo entre los dos ojos, donde nace la nariz.
Caí redondo para atrás y mucho de ese momento no me acuerdo, mi amigo me ayudó, fuimos al vestuario y me mojé la zona porque sangraba y se estaba hinchando peligrosamente.
La jornada de ejercicio que no pasó de los 20 minutos me dejó como saldo una semana con la cara igual a Rocky después de la pelea final con Apolo.
Cualquier ser humano normal hubiera tomado el episodio como una señal de que nunca más tenía que pisar un gimnasio, obviamente no fué el caso......
martes, 13 de enero de 2015
Tequila Bum Bum
Muchas veces pasa que a pesar de tener todo perfectamente coordinado las cosas salen mal.
Para las personas como yo, que somos regidos por las leyes de Murphy mas incluso que las de la Naturaleza, eso es muy probable.
Nunca fui de salir de noche los días de semana, soy y siempre fui de recuperación lenta, lo que me dejó afuera de varios eventos imperdibles, incluyendo los famosos domingos de La Casona.
Trabajaba en el banco y tenia terror a ir muy cansado y que eso significara un error, que en mi tarea se traducía normalmente en perder mucha plata.
Era un miércoles de invierno, no me acuerdo si junio o julio y se conmemoraba el aniversario del bar que frecuentábamos en Quilmes. No se si por insistencia o por determinación decidí ir.
Me acuerdo del frío porque tenía una campera que le había comprado a un compañero de trabajo, de cuero con una especie de corderito adentro, toda negra. Con los jeans medio chupín que usaba en la época y mis piernas de alambre, parecía una especie de paleta de caramelo de Halloween.
Ya vivía en el departamento de Constitución (el que inundaba y usaba como cámara de gas) y para ir a Quilmes era todo un viaje, muchas veces salía mas temprano, pasaba por la casa de mis viejos, me cambiaba ahí y seguía. Eso me obligaba a andar con un bolso que muchas veces quedaba en el auto de algún amigo cuando del bar nos íbamos a bailar a Capital generalmente.
Este no era el caso, fuí directo a la casa de un amigo (el mismo con el que hicimos el campamento fashion) y de ahí salimos juntos en su auto.
Era la fecha mas esperada por los habitués del lugar.
Llegamos cuando ya se dificultaba respirar (siempre que se llenaba me traía la imagen de estar en un barco hundiéndose, con la cabeza pegada al techo y boqueando el último aire disponible) y decidí relajarme, dejar de pensar que hacía con semejante campera que ya era como ir con un nene de un año en brazos y pasarla bien.
Siempre me llamó la atención como todo el mundo en esa circunstancia toma y fuma como si no hubiera nadie alrededor. Yo me contorsionaba para no tirar el vaso y no quemar a nadie...
Para terminar con la imagen, era como ir en subte en hora pico y con cronograma de demoras en el servicio.
En ese contexto apareció una chica vestida de mexicana (tipo mariachi pero con menos ropa) ofreciendo tequila gratis.
Jamas lo había probado.
Calculo que lo sabían o lo intuían porque empezaron a arengarme para que tome.
Con mi cara y en etapa post adolescente, muchas veces hice cosas para agradar a un grupo, y esa no fue la primera ni iba a ser la última.
Me enseñó todo el proceso, primero la sal en el hueco que forman el nacimiento de los dedos gordo e índice, después tomar de golpe y seguido la rodaja de limón.
Fue bastante mas fácil de lo que hubiera imaginado, y quizás por eso que accedí a repetirlo varias veces.
Seguramente ese fue el motivo por el que no me acuerdo de muchos mas detalles del tiempo que estuvimos en el bar, si de la salida.
Cuando el viento frío me dio en la cara, fue como si me hubieran limpiado de alcohol en un segundo.
Sobre todo porque no tenía la campera puesta y se sintió estando en camisa solamente.
Cuando reaccioné me abrigué y fuimos hasta el auto de mi amigo para emprender la vuelta. En ese momento tenia un Dodge 1500 al que había bautizado "la naranja mecánica" por el color y su andar inigualable.
Yo tenía que llegar hasta Constitución y era tarde, el me ofreció ir por la avenida que pasaban los colectivos que yo podía tomar, pasar uno y subirme en la parada siguiente.
Excelente plan y gracias a un golpe de suerte funcionó a la perfección, en seguida pasamos un glorioso 148 que me salvó la vida.
No creo que sea necesario describir el pasaje que puede ir a constitución la madrugada de un jueves entre las 3 y las 4 de la mañana. Obviamente iban a trabajar y yo volviendo de joda, y con el despertador que ya estaba preparado para sonar a las 7:30.
Me senté feliz de mi suerte y me puse a chequear si me había quedado algún cigarrillo por las dudas.
Si tenía, lo que me faltaba eran las llaves de casa, habían quedado muertas de risa en la guantera de la naranja mecánica.
Cuando íbamos le había pedido dejarlas ahí porque se me había roto el gancho para el pantalón del llavero y los bolsillos de la campera eran muy chicos a pesar de lo enorme que era.
El terror se siente en el estómago, como si estuvieras cayendo. Casi cometo la locura de bajarme en cualquier lado, por suerte pensé y preferí llegar a una zona con comercios en busca de una remisería.
Me bajé en Wilde para no irme tan lejos. Caminé unas cuadras pero no encontraba nada.
No aclaré que es época previa a los celulares y la única forma de comunicarme con mi amigo era ir a golpearle la puerta de la casa, que era lo que pensaba hacer.
Pero primero tenia que conseguir una remisería abierta.
No había nadie en la calle y ya me veía caminando hasta Bernal con cero grados y a las cuatro de la mañana sin posibilidades de conseguir otra cosa.
En una calle perpendicular veo el cartel de una agencia, camino y por suerte está abierta. Por un momento me volvió el alma al cuerpo
Solo por un momento
Un auto? Si como no pibe, permitime el documento.
Nunca había tramitado la cédula de la policía, quería tenerla pero por vagancia no la había hecho. La ventaja era que podías ponerla adentro de la billetera, en cambio el documento era mas engorroso llevarlo y se arruinaba, por eso nunca lo sacaba de casa.
Casi me tiro de rodillas, les conté toda la historia, hasta lo del tequila.
El problema era que a unas cuadras de la casa de mi amigo había una famosa villa de la zona de Quilmes y los remiseros no querían saber nada.
Cuando resignado les consulté si había otra agencia abierta en la zona y me dijeron que no, volví a la idea de la caminata nocturna.
Pará pibe!
Subí que te llevo.
Yo me había comprometido a ir hasta Quilmes, que me esperen a que consiga la llave y después el viaje a Constitución completo.
No era poco y evidentemente evaluaron riesgo beneficio y mi cara les hacía pensar mas en beneficio.
Había pasado más de una hora y seguramente mi amigo estaba por el quinto sueño. Yo tenía que recuperar las llaves que seguramente seguían en la guantera del auto que estaba estacionado sobre la vereda, al frente de la casa.
Por supuesto que no le iba a romper un vidrio, además tenia al remisero mirándome desde el auto.
Tampoco la vergüenza me dejaba tocar el timbre, el vivía con los padres y a pesar de que me conocían no les iba a causar nada de gracia.
Que hacer?
Empece a llamarlo golpeando tímidamente la puerta y nada.
Los nervios del remisero me hicieron subir la intensidad, sentía sus ojos clavados en mi nuca
Cuando las palmas me empezaron a doler, se abrió la puerta.
Era el padre
Por suerte es muy macanudo y siempre me quiso, de hecho nunca le volví a sacar el tema y sospecho que no se acuerda.
Llamó a mi amigo que salió dormidísimo, con la llave en la mano. Abrí la puerta, la guantera, saque las llaves, cerré dije chau y subí al auto inmediatamente.
Le pagué la fortuna del viaje al remís y me acosté a dormir 45 minutos, que con lo que me costó bajar los decibeles, fueron 15.
Durante muchos años no volví a probar el tequila y vivía pendiente de mis llaves, pero como todo en la vida, transcurrido un tiempo te relajás y todo vuelve a pasar.....
Para las personas como yo, que somos regidos por las leyes de Murphy mas incluso que las de la Naturaleza, eso es muy probable.
Nunca fui de salir de noche los días de semana, soy y siempre fui de recuperación lenta, lo que me dejó afuera de varios eventos imperdibles, incluyendo los famosos domingos de La Casona.
Trabajaba en el banco y tenia terror a ir muy cansado y que eso significara un error, que en mi tarea se traducía normalmente en perder mucha plata.
Era un miércoles de invierno, no me acuerdo si junio o julio y se conmemoraba el aniversario del bar que frecuentábamos en Quilmes. No se si por insistencia o por determinación decidí ir.
Me acuerdo del frío porque tenía una campera que le había comprado a un compañero de trabajo, de cuero con una especie de corderito adentro, toda negra. Con los jeans medio chupín que usaba en la época y mis piernas de alambre, parecía una especie de paleta de caramelo de Halloween.
Ya vivía en el departamento de Constitución (el que inundaba y usaba como cámara de gas) y para ir a Quilmes era todo un viaje, muchas veces salía mas temprano, pasaba por la casa de mis viejos, me cambiaba ahí y seguía. Eso me obligaba a andar con un bolso que muchas veces quedaba en el auto de algún amigo cuando del bar nos íbamos a bailar a Capital generalmente.
Este no era el caso, fuí directo a la casa de un amigo (el mismo con el que hicimos el campamento fashion) y de ahí salimos juntos en su auto.
Era la fecha mas esperada por los habitués del lugar.
Llegamos cuando ya se dificultaba respirar (siempre que se llenaba me traía la imagen de estar en un barco hundiéndose, con la cabeza pegada al techo y boqueando el último aire disponible) y decidí relajarme, dejar de pensar que hacía con semejante campera que ya era como ir con un nene de un año en brazos y pasarla bien.
Siempre me llamó la atención como todo el mundo en esa circunstancia toma y fuma como si no hubiera nadie alrededor. Yo me contorsionaba para no tirar el vaso y no quemar a nadie...
Para terminar con la imagen, era como ir en subte en hora pico y con cronograma de demoras en el servicio.
En ese contexto apareció una chica vestida de mexicana (tipo mariachi pero con menos ropa) ofreciendo tequila gratis.
Jamas lo había probado.
Calculo que lo sabían o lo intuían porque empezaron a arengarme para que tome.
Con mi cara y en etapa post adolescente, muchas veces hice cosas para agradar a un grupo, y esa no fue la primera ni iba a ser la última.
Me enseñó todo el proceso, primero la sal en el hueco que forman el nacimiento de los dedos gordo e índice, después tomar de golpe y seguido la rodaja de limón.
Fue bastante mas fácil de lo que hubiera imaginado, y quizás por eso que accedí a repetirlo varias veces.
Seguramente ese fue el motivo por el que no me acuerdo de muchos mas detalles del tiempo que estuvimos en el bar, si de la salida.
Cuando el viento frío me dio en la cara, fue como si me hubieran limpiado de alcohol en un segundo.
Sobre todo porque no tenía la campera puesta y se sintió estando en camisa solamente.
Cuando reaccioné me abrigué y fuimos hasta el auto de mi amigo para emprender la vuelta. En ese momento tenia un Dodge 1500 al que había bautizado "la naranja mecánica" por el color y su andar inigualable.
Yo tenía que llegar hasta Constitución y era tarde, el me ofreció ir por la avenida que pasaban los colectivos que yo podía tomar, pasar uno y subirme en la parada siguiente.
Excelente plan y gracias a un golpe de suerte funcionó a la perfección, en seguida pasamos un glorioso 148 que me salvó la vida.
No creo que sea necesario describir el pasaje que puede ir a constitución la madrugada de un jueves entre las 3 y las 4 de la mañana. Obviamente iban a trabajar y yo volviendo de joda, y con el despertador que ya estaba preparado para sonar a las 7:30.
Me senté feliz de mi suerte y me puse a chequear si me había quedado algún cigarrillo por las dudas.
Si tenía, lo que me faltaba eran las llaves de casa, habían quedado muertas de risa en la guantera de la naranja mecánica.
Cuando íbamos le había pedido dejarlas ahí porque se me había roto el gancho para el pantalón del llavero y los bolsillos de la campera eran muy chicos a pesar de lo enorme que era.
El terror se siente en el estómago, como si estuvieras cayendo. Casi cometo la locura de bajarme en cualquier lado, por suerte pensé y preferí llegar a una zona con comercios en busca de una remisería.
Me bajé en Wilde para no irme tan lejos. Caminé unas cuadras pero no encontraba nada.
No aclaré que es época previa a los celulares y la única forma de comunicarme con mi amigo era ir a golpearle la puerta de la casa, que era lo que pensaba hacer.
Pero primero tenia que conseguir una remisería abierta.
No había nadie en la calle y ya me veía caminando hasta Bernal con cero grados y a las cuatro de la mañana sin posibilidades de conseguir otra cosa.
En una calle perpendicular veo el cartel de una agencia, camino y por suerte está abierta. Por un momento me volvió el alma al cuerpo
Solo por un momento
Un auto? Si como no pibe, permitime el documento.
Nunca había tramitado la cédula de la policía, quería tenerla pero por vagancia no la había hecho. La ventaja era que podías ponerla adentro de la billetera, en cambio el documento era mas engorroso llevarlo y se arruinaba, por eso nunca lo sacaba de casa.
Casi me tiro de rodillas, les conté toda la historia, hasta lo del tequila.
El problema era que a unas cuadras de la casa de mi amigo había una famosa villa de la zona de Quilmes y los remiseros no querían saber nada.
Cuando resignado les consulté si había otra agencia abierta en la zona y me dijeron que no, volví a la idea de la caminata nocturna.
Pará pibe!
Subí que te llevo.
Yo me había comprometido a ir hasta Quilmes, que me esperen a que consiga la llave y después el viaje a Constitución completo.
No era poco y evidentemente evaluaron riesgo beneficio y mi cara les hacía pensar mas en beneficio.
Había pasado más de una hora y seguramente mi amigo estaba por el quinto sueño. Yo tenía que recuperar las llaves que seguramente seguían en la guantera del auto que estaba estacionado sobre la vereda, al frente de la casa.
Por supuesto que no le iba a romper un vidrio, además tenia al remisero mirándome desde el auto.
Tampoco la vergüenza me dejaba tocar el timbre, el vivía con los padres y a pesar de que me conocían no les iba a causar nada de gracia.
Que hacer?
Empece a llamarlo golpeando tímidamente la puerta y nada.
Los nervios del remisero me hicieron subir la intensidad, sentía sus ojos clavados en mi nuca
Cuando las palmas me empezaron a doler, se abrió la puerta.
Era el padre
Por suerte es muy macanudo y siempre me quiso, de hecho nunca le volví a sacar el tema y sospecho que no se acuerda.
Llamó a mi amigo que salió dormidísimo, con la llave en la mano. Abrí la puerta, la guantera, saque las llaves, cerré dije chau y subí al auto inmediatamente.
Le pagué la fortuna del viaje al remís y me acosté a dormir 45 minutos, que con lo que me costó bajar los decibeles, fueron 15.
Durante muchos años no volví a probar el tequila y vivía pendiente de mis llaves, pero como todo en la vida, transcurrido un tiempo te relajás y todo vuelve a pasar.....
viernes, 12 de diciembre de 2014
Fogata en La Plata
Hace varios días que estoy recordando esta anécdota por distintos motivos, evidentemente llegó la hora de contarla, mal que me pese.
Transcurre en mis épocas post secundario en las que devine en estudiante de Astronomía y con solo 18 añitos logré tener mi primer experiencia viviendo fuera de la casa familiar. Fué solo un mes pero revisitando las historias parece que hubiera sido mucho mas, de esa etapa ya vieron como destruí un horno y como una sartén ubicada en el lugar equivocado puede generar muchos problemas.
Eso no fue todo, lo peor está por venir, así que abróchense los cinturones y repriman las ganas de matarme a medida que van leyendo.
Gracias
El mes que viví en La Plata fue justo de vacaciones y en pleno invierno. La casa era grande y sólo tenía una estufa tiro balanceado en lo que se utilizaba como living, donde estaba la puerta de entrada, al lado y con ventana a la calle, había otra habitación, seguida de un pasillo hacia atrás que rodeaba un patio interno y al fondo mi habitación. Para entrar a la cocina comedor, que también estaba al fondo, había que pasar si o si por el patio y el baño estaba ubicado aprovechando el largo del pasillo. Era una C que abrazaba el patio interno.
Repaso que eramos tres viviendo y yo había quedado sólo en esa pieza enorme del fondo, de techo alto y sommier de dos plazas. Fue la primera vez en mi vida que dormí en una cama sin cabecera, me costaba mucho asimilarlo. Y ni hablar del tamaño, que hubiera sido realmente muy útil si yo hubiera sido mas hábil (y hubiera tenido otra cara, cuerpo y carisma, siendo sincero....)
El frío que hacia en esa casa era indescriptible. Bañarse era un acto heroico incluso con la pequeña estufa de cuarzo colgada de los azulejos.
Uno de mis dos compañeros fumaba y en esa época fué que yo empecé. Después de pasarme todo el secundario como activista anti tabaco y cuando ya la canchereada de la puerta del boliche dejaba de tener sentido, ahí empecé yo....
Teníamos una costumbre bastante particular para prender los cigarrillos. En lugar de usar encendedor o fósforos, poníamos un poquito de alcohol en un cenicero grande de metal, lo prendíamos y usábamos esa diminuta fogata controlada para prenderlos. Por qué, no se, asi era simplemente.
Fue un día de muchísimo frío, estaba solo en la casa acomodando la pieza, ya sabía que me quedaban pocos días para volverme y tomé la decisión de calefaccionar el ambiente de una manera poco convencional.
Mucha gente tiene la teoría de que los objetos pueden contener espíritus de personas que ya no están y la verdad es que no se si es tan así. De lo que no tengo dudas es que había un objeto en esa casa que me odiaba como si el espíritu de la dueña recientemente fallecida se hubiera instalado en él.
No era ni mas ni menos que la maldita sartén, que volviendo a repasar el incidente de las milanesas, es físicamente imposible que se caiga como se cayó, tomando su posición original.
En este caso me atacó de una manera mas certera, gracias a mi ayuda.
Me estaba congelando literalmente, prender la estufa no tenía sentido, tenia que encontrar una alternativa rápido.
En ese momento recordé la experiencia del cenicero y quise adaptarlo para calefaccionar el lugar.
Pensé entonces poner una buena cantidad de alcohol en la sartén susodicha y como la base no era plana, decidí ponerle una toalla abajo para que no se balanceara y además evitar el contacto directo con el piso de parquet sin lustrar.
Vamos sumando: sartén con alcohol, toalla, piso de madera.
La verdad es que la idea funcionaba, el calor se sintió en seguida, el fuego se mantenía controlado, todo perfecto. Incluso para no correr riesgo de intoxicación, había dejado la ventana que daba al patio un poquito abierta
En el interín yo armaba la cama, que como era grande me obligaba a ir de un lado al otro para acomodar la sabana y la gran cantidad de colchas.
Iba y venía perfectamente hasta que sin querer en una pasada toqué la toalla con el pié y como en cámara lenta vi como se balanceaba la sartén volcando alcohol prendido sobre la toalla y el piso....
En ese momento me congelé, veía la tapa del diario del día siguiente con la casa carbonizada y mi cara de no puedo explicar lo que pasó en primer plano.
Pasados esos segundos vi que el fuego que estaba al pie de la cama, se acercaba peligrosamente a la colcha.
En lugar de ir a buscar un trapo o algo para apagarlo, decidí hacerlo con la misma toalla que estaba abajo de la sartén que a esa altura ya estaba muy caliente. Empecé a darle tironcitos que obviamente hacían que caiga más alcohol prendido al piso, hasta que logré sacarla.
Corrí al baño a mojarla y volví inmediatamente.
Para ese momento el fuego ocupaba una franja entre los pies de la cama y el placar, girando hacia uno de los costados. Todo madera y tela, mejor imposible.
Empecé a golpear el piso con la toalla mojada hasta que logré apagarlo, quedó la sartén que no tenia mango y estaba muy caliente. Agua no le podía tirar porque era peor, no se me ocurrió otra cosa que esperar a que se consuma todo el alcohol, sentado en la cama tratando de recuperar la calma.
El saldo fue una toalla menos y una enorme mancha blanca en el parquet que me obligó a lustrarlo todo con cera de color antes de que mis compañeros volvieran a la casa, a ver si todavía tenia que pagar el piso hecho a nuevo!
No me acuerdo si alguien se enteró en ese momento o no dije nada por una mezcla de vergüenza y culpa.
Fue la última vez que usé la sartén endemoniada, que sin dudas debe seguir en esa casa de la calle 6 esquina 16 cobrándose una victima tras otra hasta que alguien logre exorcizarla....
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