miércoles, 10 de septiembre de 2014

Zoología doméstica

A veces pasa que te toca vivir en un lugar donde de golpe te encontrás con una rata. 
A todos nos pasó alguna vez no?
Bueno hagamos que sí y pónganse un segundo en mi lugar.
Desde que nos casamos con mi mujer (odio decirle así, yo la llamo por el nombre pero como mantengo ocultas las identidades de los terceros no me queda otra, perdón amor....), nos hicimos muy afectos a los PH. Para mí tienen lo mejor de un departamento y una casa todo en uno.
Y ese en particular me encantaba, pareja sin chicos, 2 años de casados, luna de miel eterna y departamento al fondo fondo en Bernal. Nadie nos veía ni escuchaba.
Genial.

Pero....... apareció la mascotita.

La ví una sola vez y la verdad es que no era ni tan grande ni tan desagradable.
Corté por lo sano, compré ese arrocito con veneno, lo puse, vi que iba desapareciendo y me olvidé del tema.
Nuestra casa tenía dos patios internos, uno grande (el de la pelopincho) y otro chiquito (el lavadero)
Parece que a la rata le gustaba el segundo.
Estábamos por irnos de vacaciones y le ofrecí a un amigo (muy amigo) que se viniera a pasar unos días a casa para descansar de su familia y el aceptó muy contento.

Pero....... no le conté de la mascotita.

Imaginen un mundo con celulares pero sin whatsapp (que lindo no?). Bueno así era en ese momento y el amigo en cuestión ni siquiera tenía celular. 
Uno de los días de nuestras vacaciones super relajadas en una zona termal de Entre Rios lo llamo a casa desde un locutorio y del otro lado escucho: HAY UNA RATA!!!!!!!!!!!!!!!!!
Ah si, me olvide de avisarte......
MUERTA EN EL PATIO!!!!!!! NO ME ANIMO A SACARLA!!!!!!!!
Bueno, no es para tanto, avisale a mi vieja, y no se te ocurra dejarla ahí que hace 40 grados y va a largar un olor tremendo!!!!
Corté y volví al relax de las vacaciones.

Y me olvidé de la mascotita.....

Con el nuevo llamado unos días después me entero que en un intento fallido de juntar coraje para sacarla, cerró la puerta del lavadero con tal mala suerte (su especialidad) que se cayó el secador de piso y dejó la puerta trabada desde afuera.
Con la lauchita esperando sagrada sepultura y 40 grados a la sombra.
Mi madre logró destrabar la puerta y lo obligó a deshacerse del cadáver.
Y fin de la historia...... o casi
Llegamos de viaje, nos reímos mucho con los detalles de la situación y retomamos la normalidad de domingo, fin de vacaciones.
Al rato, ruido en el patio chico.
Silencio
Ruido otra vez, era como si rascaran.

Miedo - Susto - Terror

La pileta del lavadero era de formato antiguo con base de cemento y desagote en un caño de PVC.
Pensé que algún pariente de la difunta había venido a escrachar a la pareja homicida, pero no.
En ese rincón había una IGUANA, si, lo puse en mayúsculas porque era una iguana de casi un metro de largo (tomando la cola, tampoco era Gotzilla) aparentemente descansando.
Parecía muerta, y con toda la valentía que puede tener el hombre de la casa, le pedí a mi mujer que la tocara con el palo de escoba desde adentro a través de la ventana.
Mirá si saltaba y se nos venía encima?
El bicho reaccionó con un zarpazo rápido, nos fuimos para atrás incluso estando adentro....

Qué hacemos ahora?

La primer idea fué llamar a los bomberos, cosa que no hice porque vivíamos a la vuelta del cuartel central y a partir de ese momento me imaginaba a los bomberos en la puerta señalándome cada vez que pasaba para comprar en Coto al grito de: Ahí va el boludo de la iguana!
Claramente no era una opción.
Al día siguiente me puse a buscar teléfonos de veterinarias de la zona, y a llamarlas. El bicho seguía firme en su lugar.
Piensen por un momento lo que significa irse a dormir sabiendo que a unos metros tenes esa evolución de dinosaurio en tu patio....
 No me di cuenta lo raro de la historia hasta que me escuché contándosela a alguien por teléfono para que venga a sacarla.
Todo era, no podemos, llame mas tarde, etc.
Al que me dijo que me vuelva a comunicar mas tarde lo llamé 5 veces hasta que vino.
Llegó un chico de una veterinaria, guardapolvo blanco y un palo con un lazo en la punta.
La escena era, él en el patio chiquito con la puerta cerrada y nosotros asomados por la ventana viendo la lucha épica.
Hay un dato no menor, cada vez que el bicho atinaba a tirar un tarascón, el veterinario daba un saltito hacia atrás pegando un grito finito muy llamativo.
Después de un buen rato de gritito-saltito, logró enlazarle el cuello y la agarró de la cola.
De ahí directo a una caja y previo cobro de $20 (en el 2006) se fue muy contento.
Aprendí varias cosas, aparentemente la iguana era "mascota" de alguien y se sintió atraída por el olor a laucha que emana el veneno y vino a casa dispuesto a darse un banquete que finalmente no encontró.
Que aparte de sacarme $20 a mí (que con el miedo que tenía igual pagué con gusto) seguramente iban a vender al bicho que cotiza muy bien dentro del rubro mascota exótica.
Otra cosa extrañísima sobre el mundo reptil (ya parezco Discovery Channel) es que esos bichos se ven grandes pero no pesan nada. Cuando la metió en la caja nos la dio para tenerla y pesaba lo mismo que si estuviera vacía...
A partir de ese momento estuve dos años mirando a mis vecinos de PH pensando: vos tenías una porquería de esas como mascota?
Igualmente estoy convencido de que lo que ellos pensaban cuando me miraban era mucho peor.....


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