Las modificaciones capilares fueron una constante durante mas o menos una década, desde la primera experiencia, hasta el cambio de color radical, pasando por varios estados intermedios, pero a veces la obsesión de cambio no estaba relacionada solo al tono, el problema era también la textura, por llamarlo de alguna manera.
Y de eso vamos a ocuparnos hoy.
Nunca pude dejarme crecer el pelo, los remolinos, el pelo grueso y crespo me impedían lograrlo, ni bien crecía un poco se me hacía inmanejable. Lo intenté todo: me peinaba con gel al estilo lamida de vaca para que secara mas derecho, dormí con gorro de polar para mantenerlo aplastado.... Hice TODO.
Hasta que un día, de la mano del excelente peluquero estrella de la que ya se había convertido en mi mujer, descubrimos un nuevo procedimiento que hasta me animaría a decir que era experimental, y yo decididamente iba a convertirme en un conejito de indias consciente.
Ahora puede ser muy común y hasta poco invasivo, pero en ese momento el alisado definitivo era una experiencia difícil de soportar.
Y ahí fuimos
Mucho antes de que se supiera de las tremendas contra-indicaciones del formol, estábamos los dos esperando solucionar nuestros problemas capilares casi por arte de magia.
Antes de ir lo dejé crecer todo lo que pude, casi al borde de la desesperación y por lo que recuerdo no era una época especialmente fría, si no fue justo en verano le pego en el palo.
Aunque parezca increíble, estaba absolutamente consiente de los detalles del proceso, primero se aplicaba el producto, se secaba con secador y se terminaba con planchita. Había que aguantarlo 3 días sin lavar y listo, pelo liso, sedoso y con un brillo inigualable. En teoría genial, pero como siempre en la práctica no todo es tan rosa.....
El procedimiento lo realizaba en el patio, al aire libre y con un ventilador tipo industrial de frente, apuntandome, amenazando con volarme a la calle.
Antes de la aplicación me da una máscara del estilo de las de guerra química, que cubren desde la nariz y abajo tienen dos tremendos filtros de aire. Todo muy intimidante, pero la decisión estaba tomada y nada iba a cambiar eso, ni que apareciera con un lanzallamas.
La aplicación no fue tan traumática, el olor no era ideal pero había hecho muchas cosas peores anteriormente.
Al secarlo con el secador salía un peligroso humo blanco que me hizo entender la colocación estratégica del ventilador y la utilidad de la máscara.
Con la planchita salió un poco mas de humo, aunque no fué el mayor problema....
Supongo que con el pelo largo el peso juega un papel importantísimo en el resultado final, en mi caso no llegaba ni a los hombros y el flequillo apenas me tapaba los ojos.
Al no tener peso y haber quedado lacio y mas fino...........
Claro, no baja
La imagen era exactamente la misma de la Pantera Rosa saliendo del secarropas (si estas leyendo y tenes menos de 35-40 años, googlealo)
Era un afro lacio, Un panadero (o Diente de León) pero color negro.
Mi instinto me había avisado que algo no iba a salir del todo bien, asique fui precavido y llevé una gorra por si era necesario. Y lo fué
Domingo con gorra no es problema pero qué hacemos el lunes?
Ya no trabajaba en el banco pero igualmente no daba el look para arrancar la semana como si nada
Dormí con el gorro de polar rogando que se aplastara, lacio estaba pero no bajaba......
Lunes, suena el despertador, me levanto, voy al baño. No te mires, no te toques, no te saques el gorro..................
Si! Bajó! Solo me faltan dos días sin mojarlo y con ese olor....... bueno podría haber sido peor.
Claro que si, de hecho lo fué.............
La naturaleza nunca se llevó bien conmigo, y ese fatídico lunes me mando mucho viento, mucho en serio.
Dentro de casa todo estaba bien pero cuando salí y me dio el viento el pelo cobró vida y hacia un movimiento muy similar a la ola que hacen en la cancha, pero como en cámara lenta.
Tremendo
Nada que no pudiera manejar si me hubiera quedado todo el día en la oficina pero justamente no era el caso. Tenía que ir a la terminal de micros de retiro a buscar al novio de una prima lejana que vivía en Jujuy y llevarlo a la Universidad de La Matanza.
A mi prima hacia mas de 20 años que no la veía y por supuesto al novio no lo conocía.
Es el día de hoy que sigo pensando que se le habrá pasado por la cabeza cuando me vió: camisa, pantalón de vestir y ese pelo.........
El viento en la dársena era mortal y llegó un momento que decidí hacer como si nada y seguir adelante como pudiera
Qué iba a hacer, excusarme del desastre que tenia en la cabeza con alguien que veía por primera vez en mi vida?
Como ya me había pasado, otra vez esa sensación de que cuando te hablan te miran 10 cm por encima de los ojos. Y no lo culpo, era inevitable......
Por suerte el olor no era tan fuerte
Finalmente sobreviví al lunes, los dos dias restantes fueron mas tranquilos pero más difíciles porque a pesar de que ya se había asentado por el peso que da el no lavarlo (estaba como pegado en mechones), el olor empezaba a ser mas fuerte y el flequillo me daba en los ojos y me los irritaba, asique a la imagen había que agregarle ojos rojos como si me hubiera fumado un porro de medio metro.
Impresentable una vez mas, y van......
Lo aguanté casi un año, e incluso repetí el procedimiento alguna vez más.
Todo hasta que apareció Cumbio, se acuerdan de los floggers?
Bueno yo parecía uno pero bastante pasado de edad......
Era o ir a las reuniones en el Abasto o dar un corte radical.
Obviamente fui por el corte, casi a cero.
Me sirvió para cumplir con una promesa y hacer un hermoso video para mi siguiente cumpleaños.
Claro que la promesa no tuvo nada que ver con no reincidir con la investigación capilar, eso nunca!
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