domingo, 19 de junio de 2016

Nuestro día, el mejor del año

Dicen que la relación padre hijo se inicia pasado el nacimiento, que esa es la diferencia principal que tenemos con la madre.
Que nunca vamos a entender ese vínculo interno que ellas tienen desde casi el día cero de gestación.
Que el bebé se acostumbra a la voz materna escuchándola todo el tiempo desde "adentro"
Que es muy importante el olor materno porque sentirlo lo calma y le indica que su madre está cerca y el alimento también.
Que la lactancia afianza el vinculo, ese lazo indestructible que nosotros miramos de afuera.

Todo muy lindo y el padre? Se pusieron a pensar en nosotros?
Y cuando digo pensar no me refiero al momento en que miran para el costado para ver donde estamos porque necesitan el trapito ese que quedó en el carro para que la criatura haga el provechito en el hombro de mamá..

El nacimiento es un acto en si mismo que automáticamente nos desplaza al fondo del tacho de las prioridades.

Donde quedan las corridas para complacer antojos?
La maravillosa idea de poner música en la panza, aunque le erremos con el género, apuntando a ACDC o Los Redondos?
Los esperamos ansiosos, con el carnet de socio del club de nuestros amores o desempolvando nuestra colección de autitos/Playmobils para que quede listo y disponible para nuestro heredero

Mientras ellas afianzan una relación Edípica con su fantástica licencia de 3 meses, nosotros tenemos que volver a trabajar a los tres días. Pueden imaginar la angustia que genera?

Personalmente en el embarazo me cargué 8 kilos, y como no damos la teta son casi imposibles de bajar. Eso no cuenta?
Y encima nuestro gremio está plagado de malos ejemplos, todos estamos de acuerdo que gente como Daniel Osvaldo no le hace nada bien a la imagen paterna no? Permanentemente luchamos contra eso.

Eso es lo increíble del tercer domingo de Junio, mágicamente y por un día todo se transforma.

Los mimos son todos nuestros, el desayuno en la cama con cosas ricas, los regalos, los dibujos de nuestros hijos.
Ese día somos, literalmente los reyes de la casa. Algo que no pasa ni en nuestros cumpleaños.
Ocurre algo así como un alineamiento cósmico en el gremio de los padres de familia de todo el mundo que nos da un plus de agasajo.
Todos están mimando a sus padres o pensando en el suyo si no lo tienen cerca (ni lejos)

El ritual completo es hermoso, cuando tenes hijos chicos, pretender que te preparen el desayuno significa esperar hasta las 11 de la mañana hacéndote el dormido para no restar efecto a la sorpresa, escuchando ruidos en la cocina de cosas que se caen, retos de madre y demás.
Hasta que llega la bandeja, y no hace falta simular asombro porque normalmente en el frenado, algo se cae y desparrama.
Pasado el desayuno, básicamente hay dos opciones, o nos esperan con una fabulosa comida lista en la que solo nos involucramos para abrir el vino o nos toca el famoso asado (a cargo íntegramente nuestro por supuesto).
Por el olor reinante en los barrios ese día, la opción dos es la que más sale normalmente.
Y después (si no lo hicimos para el almuerzo) empezamos con para dónde vamos o quien viene.

Yo, particularmente, lo que mas disfruto es el desayuno, me encanta escuchar los susurros, las risitas cómplices, concentrarme a la distancia para adivinar como son los preparativos y si hay alguna preparación hecha por mi hijo, con el típico gusto a manos sucias, mucho mejor.

En todos los casos, salga como salga lo que se nota es el amor que nos tienen, ese que en realidad está todos los días y que si miramos bien lo vemos, en estado puro en los ojos de nuestros hijos.
Todo nuestro trabajo diario es para conservar ese amor, y tanto esfuerzo merece ser celebrado.

Muy feliz día para todos mis colegas!

El Chino
www.rinconchino.blogspot.com








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